Que no han funcionado las campañas contra la porno-venganza

Publicado julio 29, 2018, 11:21 am
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Yucatán nuevamente es ejemplo nacional legislativo al contar con las herramientas para regular el ‘sexting’ y sancionar la porno-venganza, cuyo problema se registra con la propagación de fotografías íntimas a través de las redes sociales, afirmó la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Alba Luz Robles Mendoza.

“En los próximos días, Yucatán será la primera entidad federativa en contar con una ley que sanciona delitos como el ‘sexting’, la porno-venganza y la ‘sextorsión’”, acotó.

Sin embargo, a nivel federal todavía falta se ratifique en la Cámara de Diputados la iniciativa a la reforma de ley que se promovió y aprobó en el Senado de la República a finales de 2017.

Reconoció que como testigo vivo de las consecuencias del ‘sexting’ y la porno-venganza, en el país se han hecho campañas sobre el tema que no han funcionado.

El principal motivo, es porque hacen ver a la víctima como la culpable de los hechos, por lo que declaró que tipificar estos delitos generaría una cultura de la denuncia con la correcta difusión del tema.

Definió el ‘sexting’ como el uso de los medios electrónicos para enviar fotografías o videos para la exposición del cuerpo.

Indicó que desde el punto de vista de la estadística, las personas que más lo realizan son menores de edad.

La también activista de la defensa de las víctimas de esta mala práctica explicó que ‘sexting’ es un fenómeno que se presenta principalmente en jóvenes entre los 12 y 20 años de edad a través de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Snapchat.

Remarcó que afortunadamente, algunas redes sociales como Facebook y Twitter implementan algoritmos que reconocen las imágenes de desnudos y las bloquean para evitar su propagación.

Los riesgos de exponer imágenes íntimas en este tipo de aplicaciones son variados, pero el más frecuente es el reenvío a terceros.

“El ‘sexting’ es peligroso en un contexto en donde los delitos cibernéticos todavía no están bien tipificados, como es el caso de México”, pero en Yucatán ya se cuenta con una normatividad que regulará la problemática a partir de agosto próximo.

La especialista de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES) de la UNAM abundó que el hecho de intercambiar fotos de forma voluntaria no representa un hecho delictivo, por lo que no hay una condición de víctima y victimario.

El ‘sexting’ no representa algo negativo en sí, pero el problema radica en el mal uso que las personas dan al contenido que recibieron, en un acuerdo implícito de confianza mutua.

“Se toman ‘selfies’ en las cuales muestran su cuerpo, y lo hacen en la mayoría de los casos con la intención de difundirlo y generar una respuesta positiva del receptor. Este hecho no lo ven con una connotación agresiva sino como una vía de socialización”, explicó.

Asimismo, aclaró que en esta etapa las y los adolescentes y preadolescentes están en busca de su identidad social, por lo que exploran formas de interactuar, socializar y pertenecer al grupo social acorde con su edad, con el que se sienten identificados.

Generalmente quienes se comparten fotos de carácter sexual tienen una relación de confianza, razón por la que no perciben la sensación de peligro de que esas imágenes sean expuestas a un público mayor, abundó.

Porno-venganza: consecuencias psicológicas y legales

Robles Mendoza explicó que la porno-venganza y el ciber-acoso pueden ser muy perjudiciales para la salud emocional de los individuos porque pueden llegar a sentirse culpables de lo que ocurrió, y a menudo sus contextos refuerzan ese sentimiento.

La porno-venganza es la publicación de videos, imágenes y grabaciones de tipo sexual sin el consentimiento de la persona que se identifica en el contenido.

Las consecuencias de un caso de porno-venganza se vuelven más graves para la víctima cuando viven en familias rígidas o con valores religiosos más arraigados, porque creen que puede haber represalias por parte de los padres al enterarse de la situación.

Por ello, uno de los factores que potencializan el daño emocional a las víctimas de porno-venganza es el castigo, y esto implica una pérdida de confianza con su núcleo familiar, según la jefa de la carrera de psicología de la FES Iztacala.

Aunado a esto, la baja autoestima de algunos jóvenes puede hacer que al ser reveladas estas fotos, su intimidad se quiebre y los lleve a un estado de depresión.

Desde el punto de vista psicológico, la intervención para las personas que han sufrido de porno-venganza depende del daño o el impacto que haya tenido el hecho en sus vidas, agregó.

Añadió que no todas las víctimas de porno-venganza presentan una consecuencia psico-emocional, ya que depende de la edad, del tipo de personalidad y de la condición familiar.

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