Las playas de Yucatán, aptas para bañarse… pero hay focos rojos

En Río Lagartos, que es la menos limpia del estado, se disparan los índices de contaminación orgánica. En un monitoreo en Semana Santa tenía una composición de enterococos de 74 NMP/100 ml y ahora es de 130 NMP/100 ml.

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En Río Lagartos y Dzilam de Bravo se disparó el índice de contaminación orgánica de las playas, mientras que la problemática disminuyó de manera significativa en Celestún.

A pesar de este fenómeno naturales, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) determinó que las 17 playas de Yucatán son aptas para el uso recreativo correspondiente a este período vacacional.

El segundo monitoreo del año reveló que Ría Lagartos, Dzilam de Bravo y El Cuyo se registraron los valores más altos de contaminación permitida.

Asimismo, en esta ocasión, las más limpias son Chuburná, Sisal, una región de Celestún y dos áreas correspondientes a Progreso.

De acuerdo con el programa de Playas Limpias, la costa yucateca es apta para el disfrute recreativo para estas vacaciones veraniegas.

Días antes del inicio de cada periodo vacacional oficial (semana santa, verano y fin de año), la Cofepris realiza un estudio de la situación sanitaria de 273 playas, en 65 destinos turísticos de 17 entidades federativas.

Se analizaron en laboratorio más de dos mil 100 muestras de agua de mar, y el resultado fue que 268 son aptas para uso recreativo, mientras que las playas Caletilla, Hornos, Suave, Carabalí y Manzanillo, en Acapulco, Guerrero, rebasaron el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El criterio de la Secretaría de Salud federal para clasificar las playas se establece con base a la presencia de enterococos, y cuando es inferior a 200 NMP (Número Más Probable) por cada 100 mililitros son aptas para uso recreativo pero cuando la cifra es superior, se impide toda actividad, en especial, bañarse.

Según el estudio, el rango de la calidad del agua de las playas de Yucatán oscila entre 10 a 130 NMP / 100 ml, por lo que fueron consideradas como aptas, es decir, cumplen los criterios de calidad establecidos como rangos de protección a la población usuaria.

Del 12 al 21 de junio pasado se realizaron 24 monitoreos en los 17 puertos del Estado, y se constató que en algunas de estas disminuyó el índice de contaminación permitida, pero en otros se disparó.

La playa más contaminada es Río Lagartos, con 130 NMP / 100 ml, cuando a principios de abril fue de 74.

En segundo lugar está Dzilam de Bravo, con 85, cuando en la temporada vacacional de Semana Santa el rango fue de 10.

Le sigue El Cuyo, comisaría de Río Lagartos, con 55 NMP / 100 ml; y la cuarta región de Progreso registró 53.

Las playas que obtuvieron entre 10 a 11 NMP / 100 ml son Chuburná, comisaría de Progreso; una región de Celestún; Sisal, comisaría de Hunucmá; dos regiones de Progreso.

Con 14 NMP / 100 ml está San Crisanto, comisaría de Sinanché, y Uaymitún, de Ixil, mientras que con 16 NMP / 100 ml está Santa Clara, Dzidzantún.

La muestra tomada en Las Coloradas, comisaría de Río Lagartos, y en una región de Chelem, de Progreso, fue de 17, y la segunda región de Celestún, con 19.

San Benito, en Dzemul, fue de 23; una región de Telchac Puerto marcó 26, y la otra fue de 27; la segunda área de Chelem, Progreso, con 27; Chabihau, Yobaín, con 28, seguido de Chicxulub, Progreso, con 29.

De igual forma, la tercera región de Progreso y San Felipe, comisaría de Río Lagartos, tuvieron 30 NMP / 100 ml, respectivamente.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, la calidad de agua de mar para uso recreativo con contacto primario es un factor primordial para garantizar la protección de la salud de los usuarios.

Diversos estudios indican que las enfermedades de mucosas, piel y digestivas presentadas por bañistas, están relacionadas con los niveles de contaminación fecal.

Por tal razón, se determinó que el indicador bacteriológico más eficiente para evaluar la calidad de agua de mar para uso recreativo de contacto, son los enterococos fecales, dada su capacidad de adaptación a las condiciones del agua de mar, así como de estar relacionado potencialmente con enfermedades como gastroenteritis, enfermedades respiratorias, conjuntivitis y dermatitis, entre otras.

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