Funcionarios rolandistas se repartieron tierras en la Reserva de Dzilam

Publicado noviembre 20, 2018, 10:39 pm
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El verdadero negocio de la mafia inmobiliaria costera no son los terrenos de una extensa franja de playa en Dzilam Bravo, parte de la cual reclama la Secretaría de Marina para hacer una estación naval, sino que el filón de oro es un playón ubicado al final del puerto de abrigo, donde comienza una zona natural protegida que incluso es patrimonio mundial, aseguró el ex alcalde Pedro Castillo Reyes.

En amplia entrevista en las oficinas de su empresa Promarcas, acompañado de su padre, el ex presidente municipal indicó que dicha zona está ubicada cerca de la laguna rosada, que es parte de la Reserva Estatal de Dzilam Bravo.

En la primera parte de esta plática con Pedro Castillo en su empacadora de pescados y mariscos, que publicamos en nuestra edición de ayer, el ex presidente municipal reveló que el robo de tierras en Dzilam fue orquestado en el Palacio de Gobierno por funcionarios de la administración de Rolando Zapata Bello.

Toda esta información fue proporcionada al ex alcalde por Mario Peraza Ramírez, ex director del Catastro y operador de la inmobiliaria Uredi.

Castillo Reyes denunció que las “donaciones” de terrenos nacionales a empresas como Uredi se hicieron mediante actas de cabildo falsas, las cuales él tiene en su poder.


El filón de oro al que se refirió en la entrevista se ubica al final del puerto de abrigo, donde precisamente comienza la zona natural protegida, pero a la codicia de los funcionarios rolandistas poco le importó.

Como si se tratara del patio de su casa, se repartieron cinco lotes entre las siguientes personas: Mario Peraza Ramírez, quien como ya dijimos era operador de la inmobiliaria Uredi, beneficiada con donaciones de terrenos nacionales mediante las actas falsas de cabildo y otras maniobras legaloides.

También le tocó un lote a Julio Abraham Villanueva Rivero, alcalde de Dzilam Bravo en el periodo 2015-2018 y quien presuntamente se prestó como cómplice para hacer donaciones de tierras y para la falsificación de actas de cabildo del trienio anterior, que encabezó Pedro Castillo.

Otro beneficiado con un terreno en la Reserva Estatal fue Julián Armín Peraza alias “El Balalá”.

El cuarto lote se asignó a Víctor Caballero Durán, ex candidato perdedor a la alcaldía de Mérida, y Carlos Sobrino Argáez, presidente estatal del PRI y quien en sus tiempos de subsecretario de Gobierno urdió desde el Palacio de Gobierno esta red de funcionarios rolandistas que robaron terrenos nacionales.

El quinto lote se repartió entre los regidores del cabildo 2015-2018 que se prestaron a las ilegalidades.

Por ser una Reserva Estatal, la zona no se debe ni fraccionar ni lotificar, mucho menos habitar o hacer construcciones que atenten contra el frágil equilibrio ecológico.

La reserva se creó el 25 de enero de 1989, mediante decreto publicado en el Diario Oficial del Estado de Yucatán. Está ubicada en los municipios de Dzilam de Bravo y San Felipe, con una superficie de 61,706.83 hectáreas.

Fue redecretada mediante el acuerdo modificatorio número 71 publicado el 28 de diciembre de 2005, bajo la categoría de Reserva Estatal, con una superficie de 69 mil 039.29 hectáreas, en las que se incluyen 17 mil 517.697 hectáreas de franja marina.

Se localiza al noreste del estado, a una distancia de 107 kilómetros de Mérida.

Es considerado un sitio prioritario para la conservación de los humedales, albergando una diversidad significativa de flora y fauna, así como por poseer asociaciones vegetales que son habitat, y proveen refugio y alimento a un gran número de especies. La riqueza faunística refiere alrededor de 290 especies, asociadas a más de 300 especies de flora pertenecientes a cinco tipos de vegetación: duna costera, manglares, petenes, selva baja inundable y selva baja caducifolia, además de la flora acuática correspondiente a las lagunas costeras. Esta gran variedad de ambientes bajo un óptimo estado de conservación permite la presencia de un número importante de especies, y caracteriza el área como un refugio importante para especies cuyos hábitats han sido destruidos o invadidos por causa de la actividad humana.

La Reserva aloja especies protegidas por la Norma Oficial Mexicana, de las cuales 30 especies se catalogan con protección especial, 21 especies amenazadas, 13 especies en peligro de extinción, una especie extinta en el medio silvestre; así como 31 especies endémicas a la península de Yucatán y a México.

Dadas las características y el estado de conservación de los manglares de la Reserva, fue declara como Humedal de Importancia Internacional (RAMSAR) el 7 de diciembre de 2000.

En septiembre de 2016 un voraz incendio afectó la Reserva Estatal de Dzilam y devastó mil hectáreas.

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