En Yucatán: menos presos pero más robos… y más ciudadanos molestos

Publicado septiembre 12, 2018, 12:00 pm
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Radar Político/Columna

Para nadie es un secreto que el robo es, desde hace varios años, uno de los problemas que más afectan a los yucatecos. Y también para nadie es un secreto que el nuevo sistema de justicia penal no lo ha podido solucionar, principalmente por la falta de criterio de los jueces.

El testimonio de Francisco Brito Herrera, quien ha sido director del Cereso de Mérida desde la administración de Víctor Cervera Pacheco (1995-2001), es contundente.

Antes de la aplicación del nuevo sistema de justicia penal, en el penal meridano había dos mil 500 internos, hoy solo hay mil 400, porque mediante el nuevo sistema de justicia penal se privilegia que los delincuentes no lleguen a la cárcel.

Y lógicamente si no están en prisión, están en las calles, y lo que es peor, muchos de esos individuos no son primo delincuentes, es decir, que no están delinquiendo por primera vez como para que se les perdone la cárcel.

En su comparecencia ante diputados locales, con motivo de la glosa del Sexto Informe de Gobierno, el comandante Luis Saidén Ojeda, secretario de Seguridad Pública, exhibió un documento donde se mostraba el caso de un sujeto que ha sido detenido 100 veces, y siempre vuelve a las calles.

Eso quiere decir que la prevención, que la seguridad pública, que la vigilancia no están fallando, sino que la seguridad de Yucatán se está tambaleando del lado que corresponde a la justicia, al nuevo sistema de justicia.

La glosa del tema de seguridad pública concluyó con una exhortación a reforzar las penas contra el robo, y ese trabajo corresponde a los diputados, que por cierto muchos de ellos se mostraron absolutamente desconocedores de temas como la propia seguridad pública, el manejo del sistema de justicia, los feminicidios y la alerta de género.

Como novatos, no tuvieron el mínimo recato en exhibir su ignorancia en esos temas que han sido ampliamente tratados. No pueden alegar que no sabían o que no estaban enterados. Es parte de su función ser amplios conocedores de los temas que atañen a sus representados.

En seguridad, Yucatán se cuece muy aparte del resto de México. Aquí no hay delincuencia organizada y también la delincuencia común está bajo control. Entonces las cárceles de Yucatán no son escuelas del crimen, como lamentablemente ocurre en otros estados.

Tampoco ninguno de los tres penales estaba saturado, y los presos del fuero federal difícilmente convivían con los presos del fuero común.

El sistema penal debió preveer estas condiciones del estado y no aplicar a rajatabla lo que tal vez era necesario para otras entidades, pero no para Yucatán, donde el robo simple, el robo a casas y comercio es un dolor de cabeza, pero quizá en otros lugares ya sea visto como algo habitual y hasta “tolerable”.

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