Alfiles y peones se apoderan de las instalaciones de Animaya

Publicado abril 24, 2018, 10:35 pm
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Junto al majestuoso mirador de Animaya, un espectáculo no menos llamativo tuvo lugar ayer por la mañana: una exhibición de partidas de ajedrez en la que dos jóvenes hermanos se enfrentaron, y vencieron, a 40 alumnos de la Escuela Secundaria Federal No. 15, “Nueva Generación.

Con motivo del Día del Estudiante, la quinceañera Aioria Galaviz Medina y su hermano Aldebarán, dos años menor que ella, hicieron gala de sus mejores combinaciones, una preparación teórica a fondo en cuestión de aperturas y afinada técnica en finales para doblegar a todos sus adversarios en cosa de una hora y 15 minutos.

Independientemente del resultado, un buen sabor de boca dejó la creciente afición al juego ciencia entre los educandos de la ESF 15, ello gracias al profesor Marco Antonio González Ortiz, quien lleva muchos años promoviendo la milenaria disciplina en su natal Maxcanú y en la capital del Estado.

De 8:30 a 9:45 de la mañana, el par de simultaneadores, quienes son grandes prospectos de la disciplina en el país, acumularon albos soberanos en el centro del tablero, lo que en el argot del reino de Caissa significa que ganaron las blancas.

Aparte de los 40 combatientes que se enfrentaron a los visitantes, numerosos alumnos se interesaron notoriamente por las batallas cerebrales y se aglomeraron junto a las mesas en las que más emocionantes se pusieron las contiendas. No cabe duda que el joven Marco Antonio ha sabido motivar a los alumnos por ese juego que es mezcla de deporte, arte y ciencia.

Aunque fueron sólo dos los simultaneadores, en total cinco de los integrantes de la familia Galaviz Medina contribuyeron al lucimiento de la jornada. Uno de ellos, Ades Antares, se sentó a jugar contra su hermana Aioria cuando se desocupó un lugar al perder uno de los alumnos.

Pero lo que más llamó la atención de los asistentes fue algo al margen de la exhibición. De pronto, dos pequeños y sonrientes hermanitos, Cronos y Andrómeda, de tres y cuatro años de edad, en ese orden, se sentaron a disputar una partida amistosa, aunque de esto último sólo tuvo el calificativo, pues se pegaron con todo.

Varias alumnas de la ESF 15 que presenciaron esa pequeña guerra mundial fratricida no pudieron disimular su asombro, rayano en la incredulidad, al ver la destreza con que el tierno Cronos desplazaba alfiles, torres y caballos por diagonales, filas y columnas.

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