El restaurante Pueblo Pibil, bocanada de aire fresco a la comida enterrada

Con una propuesta tradicional y diferente a la vez de la comida pibil, el sábado próximo se inaugura el establecimiento con una ceremonia maya, en Tixkokob.

1580

Probablemente si hablamos de un lugar donde se elaboren platillos yucatecos “pibil”, o bajo tierra, la mente del inconsciente colectivo lo remita a la mestiza en la casita de paja que cocina en el patio de su vivienda. Y no está mal, sin duda. Sin embargo lo que ofrece el restaurante “Pueblo Pibil” es diferente, alternativo y 100 por ciento tixkokobense.

Los hermanos Carlos y Karina Lara Puerto, junto con su cuñado Silvio Campos, chef del lugar, rompen esquemas y le dan una bocanada de aire fresco a la tradición yucateca con una nueva alternativa de comida enterrada que se ofrecerá, desde el sábado 9 próximo en “Pueblo Pibil”, el restaurante que ocupa una casa antigua remodelada con mucha historia familiar y un decorado imperdible (calle 21 entre 26 y 28, Tixkokob).

Estar, departir y comer en estas paredes de fines de 1800 es sentir y vivir la cocción pibil bien de cerca, como si uno también estuviera bajo tierra un rato.

Los Lara Puerto se definen como cien por ciento yucatecos de Tixkokob. Hace un año y medio recuperaron la casa donde ahora está el restaurante y decidieron remozarla para instalar allí “Pueblo Pibil” con un concepto renovado de la cocina enterrada propuesta por Silvio, cuñado de ambos, y heredero celoso de recetas pibiles familiares que ahora se decide a compartir con sus comensales.

“Comenzabamos a raspar las paredes y, luego de capas y capas de pintura, aparecieron estos murales de la época del Porfiriato”, nos muestra Carlos sorprendido todavía ante los patrones de 1800 que se imprimen, muy perceptibles a pesar del paso del tiempo, en las paredes antiguas.

Las puertas y ventanas también son del siglo XIX y recicladas, así como algunos muebles que decoran el lugar. Las mesas para los comensales son todas de maderas restauradas.

Asimismo el bar, de paredes oscuras y decoradas con pinturas realizadas dentro de latas de cochinita por el artista yucateco Erico Delfín, recrea un espacio tiznado, que da sensación de bajo tierra. En el patio del lugar, espacio que también tiene mesas para comer, se entierra la comida y se realiza la ceremonia maya de bendición de alimentos.

Sabor único de sentirse como en casa

Muy bonito todo pero vayamos al punto: la comida, delicioso manjar que cocina Silvio –autodefinido como “chef empírico”- y cuyos conocimientos comparte con Silvia, su hija chef de 29 años, quien lo acompaña en la cocina.

“El sabor de la comida pibil es único por la mezcla que genera la cocción con madera de zapote, catzín y chukum. La comida con todos sus condimentos se tapa y el calor y el humo de la madera encendida le da ese gusto concentrado que no se logra en otras cocciones y eso lo hace único”, explica Silvio, quien tiene la receta de frijol con puerco pibil que se hace de generación en generación en su familia.

Para su hija Silvia el concepto de comida que ofrece el restaurante es “puro amor a la cocina”, detalla. “El sabor de leña y hoja enterrada es sentirse como en casa”, apunta, con una sonrisa.

Y todo pinta realmente bien para que “Pueblo Pibil” muestre que puede darle otro toque a la cocina enterrada. “Aquí no tenemos a la clásica mestiza en su casita con techo de paja, ofrecemos algo diferente y prometemos precios accesibles”, apunta Karina.

Por su parte su hermano Carlos hace hincapié en que la propuesta va dirigida a todos los habitantes del Estado y del país, además de turistas que quieran visitar las ruinas mayas de Tixkokob y deleitarse con una rica comida en “Pueblo Pibil”.

Antes de probar la comida, dos sacerdotes mayas realizan una ceremonia de consagración donde se entierran los alimentos. Luego sólo basta sentarse y comer. Ayer degustamos costillitas de cerdo al carbón que se despegaban del hueso de sólo mirarlas y, por supuesto, el frijol con puerco más rico que probé en mi vida. Sin exagerar.

Menú completo y precios disponibles próximamente.- Cecilia García Olivieri.

Comentarios

Comentarios