Viernes Santo atípico en Yucatán, por la pandemia de coronavirus Covid-19

Publicado abril 10, 2020, 6:24 pm
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MÉRIDA, 10 de abril de 2020.- Para el mundo cristiano hoy es una de las efemérides más importantes de su calendario, pero a causa del coronavirus Covid-19 este Viernes Santo es muy diferente y más fúnebre.

Hoy las iglesias no lucen abarrotadas de gente como en otros años, sino que hoy los templos debido a la pandemia están cerrados, algunos cercados con cintas amarillas preventivas para que nadie se acerque, por temor a la contagiosa enfermedad que tiene de cabeza al mundo.

A estas horas debían realizarse los vía crucis vivientes y los escenificados por jóvenes en diversos municipios y colonias meridanas como Pacabtún, donde se hacen los más conocidos.

En Acanceh, quizá el más representativo de Yucatán porque la crucifixión se realiza a los pies de unas pirámides mayas, hoy se hace en vivo pero de manera simbólica, a puerta cerrada, con actores guardando la sana distancia.

Las calles del centro histórico de Mérida, donde se concentran numerosas iglesias católicas, están vacías y la vigilancia policiaca impide que la gente pueda permanecer en ellas, solo se permiten transeúntes que a toda prisa se dirigen hacia sus destinos.

Nadie habla con extraños, nadie quiere estar cerca de otro. No hay vendedores, solo frente a la iglesia de Santa Lucía se veía un solitario vendedor de granizados, que a falta de clientes tiene un rostro triste y preocupado.

Poco después del mediodía debía salir de la Catedral el Santo Entierro, el cual rodearía la Plaza Grande con un gran séquito de personas acompañando el féretro de Cristo ejecutado por los romanos por órdenes del Sanedrín.

Hoy las calles que rodean la Plaza Principal están solitarias, restringidas de un carril y cercadas con cintas amarillas para que nadie se atreva a estacionarse.

Hoy no se ven dolientes en las iglesias, hoy los dolientes están en hospitales, donde se libra la primera línea de batalla contra la pandemia que, al menos en Yucatán ha cobrado la vida de cinco personas.

Esta tarde de la iglesia de Santa Ana debía salir la marcha del silencio rumbo a la Catedral. Hoy no habrá marcha, solo silencio.

Así transcurre en Mérida el Viernes Santo de una Semana Mayor atípica, una Semana Santa que quedará marcada para siempre en los anales de la cristiandad y en la memoria de los yucatecos, que la contarán a sus descendientes como hoy se recuerdan las pestes de antaño.