Urge un nuevo plan de ordenamiento ecológico de las costas yucatecas

Publicado julio 26, 2018, 3:44 pm
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Mérida.- En 25 años México ha perdido unas 80 mil 500 hectáreas de manglares, en Yucatán en el año 2003 se completó el un Plan de Ordenamiento Ecológico para las Costas del Estado, pero ahora esto resulta insuficiente debido al crecimiento desordenado que se produce en los puertos del litoral peninsular.

Fernando Dzul Tun, Técnico de Investigación de la Unidad de Recursos Naturales del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY), señaló que es preciso integrar un nuevo programa de ordenamiento ecológico para las costas yucatecas ante notable daño e impacto de los humedales, manglares y zonas costeras del estado.

En el marco del Día Internacional de Conservación del Ecosistema de Manglares, que se celebra el 26 de julio, Dzul Tun expresó que, el impacto del crecimiento poblacional de las costas yucatecas está dañando los flujos hídricos de los manglares y hay graves pérdidas de especies en estos ecosistemas.

“En nuestra sociedad, la costumbre es pedir perdón, antes de pedir permiso y hace falta que las autoridades sean más exigentes y consientes del impacto que ocasionan con el avance de estas construcciones que están afectando seriamente a las costas y los sistemas hídricos de la región peninsular” puntualizó.

En las últimas dos décadas ha sido notable la transformación del litoral yucateco, primero con el dique construido en el denominado puerto de altura de Progreso y también con el impacto de los huracanes que ha sido más intenso debido a la pérdida de estos humedales, por construcciones y crecimiento de la mancha urbana en diferentes puntos de la geografía Peninsular, mencionó.

La ría, manglares, esteros, ciénagas se han contaminado con el exceso de desecho en rellenos sobre pantanos y a la par la falta de criterios para la utilización de desechos sólidos y líquidos que se vierten al mar o a los mantos acuíferos costeros y que ocasionan la grave pérdida de especies marinas nativas de estas zonas.

Dzul Tun destacó que, la sociedad sigue tendencias y ahora es importante tener una casa veraniega en la costa sin importar cuál sea el costo para la naturaleza, lo que establece una sobre carga para del acuífero y con ello una mayor exigencia a espacios vitales para la protección de los litorales de la Península.

Lo que se ha producido en Yucatán se refleja con mucho mayor volumen en Quintana Roo, señala con el crecimiento desmedido de zonas urbanas en sitios donde no se realizaron los estudios de impacto ambiental para protección de la población, explica.

La pérdida de estos humedales no solo ponen en riego las costas ante los cada vez más potentes ciclones que impactan a la península, sino también el daño a especies marinas, aves y mamíferos que se reproducen en estas áreas naturales.

Los abusos de la deforestación la construcción de diques para carreteras y obras hidráulicas ha ocasionado la retención de flujos de agua, azolves y resecamientos de grandes extensiones que antes tenían una intercomunicación y permitían un equilibrio ambiental para estas áreas naturales, explica.

Tras el notorio avance poblacional, principalmente en Puerto Progreso, en 2003 las autoridades estatales integraron el Plan de Ordenamiento Ecológico para la Zona Costera de Yucatán, pero hoy, es insuficiente debido a los proyectos de infraestructura que se han planeado para ese municipio.

Con ello, otros puntos costeros que se han convertido en balnearios y que sobre pasan las condiciones para la conservación y preservación de estos ecosistemas, apuntó.

Fernando Dzul Tun

Hoy podemos saber que este crecimiento ha afectado a especies como el caracol y el camarón que se reproducían en estos ecosistemas costeros de la Península, también en especies de escama del litoral, las zonas de anidación de tortugas y flamencos, añade.

Es preciso ordenar para crecer sustentablemente, repuso el entrevistado. Debe de ser una exigencia la regulación y generación de una mayor conciencia y responsabilidad social ante el daño que está recibiendo estos ecosistemas costeros, insistió.

Podemos observar ahora que los cambios de mareas y flujos de las corrientes marinas han cambiado la fisonomía de las costas, pero ha sido la mano humana la que ha obligado a que estos cambios sean más drásticos con las obras y proyectos que está desarrollando y que no miden el impacto y daño que ocasionan a la biodiversidad, sostiene.

La Península de Yucatán es una de las zonas más ricas e importantes del continente americano en variedad y riqueza de sus manglares. Según datos del Plan Nacional de Humedales 2016, realizado por el gobierno federal, el impacto que por el desarrollo urbano en estos ecosistemas en muy alto.

Además de la evaluación que se realiza en Yucatán en puertos como: Celestún, Reserva del Palmar, Dzilám González, Progreso, Rio Lagartos en Punta Holchit, Las Coloradas, San Fernando, el Cuyo y Telchac, este documento analiza las condiciones de la Reserva de La Laguna de Términos, Campeche y Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, de Quintana Roo.

En primera instancia, la Laguna de Términos, Campeche, área natural protegida con una extensión de 705,016 hectáreas y presenta un sistema lagunar que incluye pantanos permanentes y temporales, cuerpos acuáticos someros y estuarios. La Laguna, con una extensión de aproximadamente 200 mil ha, es el estuario más grande de México.

Desde la época colonial, la Laguna de Términos ha sufrido una intensa explotación de recursos naturales, la extracción maderera, principalmente palo de tinte, cedro y caoba desde el siglo XIX. La pesca del camarón,  desde los años 50 del siglo pasado cuyo resultado ha sido la baja notable de productividad de la pesquera hasta 80%  en 2000.

El descubrimiento de yacimientos de petróleo en la sonda de Campeche en 1977, marcó el tercer periodo extractivo en la región que continúa al día de hoy. Con este fenómeno vino el crecimiento demográfico.

En su caso, la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an con una extensión de 5 mil 517 kilometros cuadrados, donde alrededor del 25% de la porción terrestre de la reserva es humedal.

La importancia de la zona es que es la puerta de entrada natural para las especies neotropicales, zonas de aves migratorias hacia el norte y los neárticos que viajan de norte a  hacia el sur. Los servicios ecosistémicos que este humedal brinda a la Península van desde la recarga del manto freático para las zonas costeras cercanas a Tulúm hasta el amortiguamiento de huracanes que entran por ese lado de la Península.

El peligro potencial de este gran humedal es la presión turística que desde el norte genera el corredor Cancún ‐ Tulum. Sin tener que tocar el humedal, el crecimiento turístico ha modificado en gran medida el ciclo hídrico de los humedales al reducir el manto freático, cortar el flujo subterráneo del centro de la Península de Yucatán hacia el humedal con infraestructura de comunicaciones, reporta este documento.

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