Pandemia de Covid-19 no es un castigo divino: arzobispo de Yucatán

Publicado marzo 21, 2020, 11:35 pm
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MÉRIDA, 20 de marzo de 2020.- El arzobispo Gustavo Rodríguez Vega descartó que la cuarentena establecida ante el impacto del nuevo coronavirus Covid-19 sea un castigo divino, pero afirmó que se trata de un período para fortalecer la fe así como la unión familiar.

Reconoció que se cancelan las misas en las iglesias, pero se transmitirán a través de las redes sociales, y remarcó que a diario se ofrece la eucaristía, a las personas que así lo soliciten.

“Hasta el momento no sabemos cuándo podremos retornar a la normalidad en la vida litúrgica y sacramental”, expresó y pidió a los feligreses acatar las disposiciones de las autoridades, para evitar la propagación de la mortal enfermedad.

Reconoció que es el cuarto domingo del Tiempo de Cuaresma, denominado “Laetare”, es decir, “alégrense”, pero es al mismo tiempo el primer domingo de cuarentena.

Comentó que en la actualidad, “son muy pocos los cristianos que viven con rigor la Cuaresma, como se vivía en otros tiempos, haciendo más sacrificios y mortificaciones aún de los que la Iglesia recomendaba. Sepamos que en otro tiempo ni siquiera se permitían las fiestas, ni bodas, ni quince años durante la Cuaresma, así como otras fiestas que no se hacían, y en caso de que se realizaran, no eran bien vistas. Hoy en cambio, pareciera no terminar durante todo el año”.

Expresó que en la Cuaresma, “la pandemia del Covid-19 se pone cada vez más grave”, pero se registran dos tipos de comportamientos extremos.

Enunció el caso de las personas que han entrado en un estado de pánico vaciando las tiendas de autoservicio, mientras que por el contrario, los que se han dedicado a no tomar en serio las medidas de precaución e higiene ordenadas por nuestras autoridades, ni tampoco aprueban las medidas que se han tomado como Iglesia.

“Mañana será el primer domingo en Yucatán y en otras diócesis de México en el que no se están celebrando misas con la presencia del pueblo, para evitar los contagios, sin saber cuándo podremos retornar a la normalidad en la vida litúrgica y sacramental”, acotó.

El prelado estableció “que este tiempo de estar en el hogar sea la oportunidad de aprender o de reaprender a convivir en familia”.

Advirtió que “la Iglesia no se cierra, se cierran los templos, recordando que las iglesias domésticas, que son sus hogares, ahora son su espacio de santificación. No duden en que los sacerdotes ofreceremos diariamente en privado la Eucaristía por sus intenciones”.

Convocó a los feligreses que en esta contingencia de salud, hemos de poner toda nuestra confianza en la misericordia de nuestro buen Padre Dios, pidiéndole que se haga su santa voluntad.

“Recordemos que para una persona de fe la enfermedad, el dolor o la muerte, es al mismo tiempo lo peor y lo mejor; porque la enfermedad y el dolor nos dan la oportunidad de acercarnos a Dios purificándonos de pecado; mientras que la muerte nos da la oportunidad de partir para estar ya con el Señor”, subrayó.

Ayuda divina

Rodríguez Vega expresó que “definitivamente creo que esta pandemia no es de ningún modo un castigo de Dios, pero sí una gran oportunidad para que la humanidad se acerque a Él”.

Comparó la pandemia del coronavirus con el polvo de la tierra, y la saliva de Dios con su gracia que logra poner ese lodo en los ojos de la humanidad, para iluminarlos y así volver a ver la realidad según Dios.

Añadió que solicitó el no interrumpir las celebraciones eucarísticas, sino hasta luego de celebrar la fiesta del señor San José, “para pedir su intercesión ante lo que estamos viviendo”.

Recordó que de acuerdo con la historia de Yucatán, en el siglo XVIII se vio libre de la peste, gracias a la intervención de San José.

“Hoy podemos pedir la intercesión de María y de todos los santos, pero sin descuidar las reglas de higiene y prevención. Tengamos en cuenta el dicho: A Dios rogando y con el mazo dando”, abundó.

Resaltó que sin quererlo y sin desearlo, los católicos entraron en un ayuno y abstinencia de sacramentos.

Puntualizó que todos quedan dispensados del deber de la asistencia a la misa dominical, pero recomendó a seguirla por televisión o en la página de Facebook “Arquidiócesis de Yucatán”, donde la encontrarán de lunes a sábado a partir de las 12:00 del día, transmitida desde la capilla del Seminario Mayor; y los domingos desde las 8 de la mañana, transmitida desde la Catedral.

Finalmente, vaticinó que “serán tiempos difíciles para la economía de todos. Vivamos con humildad suficiente para saber tocar puertas oportunamente, y tengamos la generosidad de saber abrir nuestras puertas a quien las toque”.