Moderna: ¿la vacuna de la esperanza en México?

Publicado enero 29, 2021, 1:04 pm
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ARTÍCULO TERCERO.- Corresponde a los gobiernos de las entidades federativas en su calidad de autoridades sanitarias y, en general, a los integrantes del Sistema Nacional de Salud, que efectúen con sus recursos la adquisición de vacunas contra el virus SARS-CoV-2, supervisar que los planes de vacunación que al efecto establezcan, sean congruentes con la Política Nacional de Vacunación, para garantizar la aplicación adecuada y oportuna de las vacunas a la población, para la mitigación de la enfermedad COVID-19.” Acuerdo suscrito por el Dr. Jorge Carlos Alcocer Varela, Secretario de Salud (federal), publicado en el DOF el 25/01/21.

Como muchos lo dijeron: este 2021 el gran tema nacional como mundial no sería, en sí, el del SARS-CoV-2 (Covid 19) sino el de las vacunas relacionadas al mismo. Las noticias sobre las mismas no han cesado, así como las acciones y, peor aún, las omisiones de los países y autoridades que se dan a conocer día tras día, momento a momento. Y no es para menos: la pandemia es el evento que ha definido, a nivel global, a este siglo XXI.

Sin profundizar demás, se invoca como hecho notorio que desde hace meses ya se hablaba de vacunas y su posibilidad, real o ficticia solo el tiempo lo dirá, de aplicarse, con la efectividad necesaria, en este año. Mismo que, en lo que va de trascurrido, se observa que las vacunas que van ganando terreno en la compraventa, esencialmente entre países y las farmacéuticas fabricantes, lo son las de Pizer y BioNTech, Moderna y Sputnik V. Mención aparte tendría la de la empresa AstraZeneca y Oxford, pues esta aún no estaría lista para su consumo (aplicación masiva), al menos no en México, tal cual ocurre con las demás vacunas. En esto último se agregaría a la de de la farmacéutica china CanSino Biologics. Todas las vacunas antes citadas se han vinculado ya expresamente con nuestro país. A continuación se cita el siguiente cuadro comparativo tomado del artículo “Vacunas contra el coronavirus: las fortalezas y debilidades de las nueve candidatas más adelantadas” de la autoría de André Biernath de la BBC News Brasil, São Paulo:

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

Del cuadro inmediato anterior, la de Pizer y BioNTech tendría ya la actualización del uso de emergencia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo, hasta el momento, la única en el mundo en tener este aval. No solo eso, la prestigiosa Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos también le habría dado, desde antes, tal autorización, como luego ocurriría en Reino Unido, la Unión Europea y Canadá. En México, la aprobación de la misma, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) habría ocurrido incluso días antes de que lo hicieran la FDA y la OMS, según lo habría dado a entender el polémico subsecretario de Prevención de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell.      

Por lo que hace al resto de las vacunas citadas, sólo la de Moderna tendría también el aval de la FDA como de Europa, Israel y Canadá. La de AstraZeneca y Oxford, por su parte, tendía la aprobación del Reino Unido, la India y de la propia COFEPRIS.   

La última noticia sobre la vacuna de origen inglés es que desde Alemania cuestionan su efectividad sobre personas que no estén en el rango de los 18-65 años de edad. Días antes, circuló la noticia que la farmacéutica dueña de su fórmula sería demandada por la Unión Europea por incumplimiento en sus entregas; mismo retraso que nos evoca lo ocurrido con Pizer y BioNTech y que México, en contraste, decidió aceptar lisa y llanamente.  Esto sin dejar atrás que, salvo pruebas aun por hacerse públicas, todavía no rebasaría el rango de efectividad del 70 %.

Sobre la eficacia en personas adultas mayores, también se ha cuestionado en esto a la vacuna de CanSino Biologics pues se dice (lo que no podría comprobarse a falta de evidencias confiables que se conozcan de su fase 3 de aplicación) que la misma no es tan efectiva en las personas mayores de los 55 años. Situación que la emparejaría con lo dicho sobre la de de AstraZeneca y Oxford, siendo que esa, la de origen chino, sería la que en México se destinaría para su uso en las personas adultas mayores.  

La otra vacuna de la que es sabido que se pretende utilizar, a una brevedad que, de acuerdo al discurso de López-Gatell de fecha 11 de agosto de 2020, no sería, sino ilegal si “no ético” si no se tiene aún la aprobación de la COFEPRIS, es la rusa. Y, aunque haya dicho que sin tal autorización no se compraría (y menos aún se suministraría dicha vacuna, se supondría), también lo es que hace días el titular de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, dijo que se erogarían casi 32 mil millones de pesos para la compra de la vacuna rusa. Esto cuando aún no se sabe cuándo se aprobará en México a través de la COFEPRIS. Cabe decir que, al igual que la de CanSino Biologics, la Sputnik V no ha sido aprobada para su uso inmediato por algún organismo de prestigio internacional además de su propio gobierno. Es decir, ni Estados Unidos, ni Europa ni la OMS, en conjunto o individualmente, la han avalado. 

Entonces, por exclusión, si la vacuna que se reputa la más efectiva (al 95 %) contra el virus en cuestión, la de Pizer y BioNTech, ha hecho un “paro técnico” para cumplir con la demanda mundial, aunado a su gran impedimento en cuanto a su aplicación (la refrigeración a -70 grados bajo cero), es que dejaría a la de Moderna como la única opción que se contemplaría como actual y, hasta hora, real para apoyar de forma extraordinaria y vital en el combate al flagelo mundial. Oportunidad de la que México ya tuvo un primer chance pero que, según palabras de López-Gatell, no la necesitaríamos dado que ya “tendríamos suficientes”.     

Aquí la pregunta: ¿vacunas suficientes, para no aceptar negociar con Moderna, serían las que aún no se aceptan, no solo por la COFEPRIS, sino por algún otro organismo calificado? Las que se han dicho ya “contratadas”, además de las de AstraZeneca-Oxford, es decir, las de CanSino Biologics y la Sputnik V, solo las de la farmacéutica inglesa tendrían la autorización de emergencia debida y presuntiva de confianza. He aquí donde gravita en su contra, como en otros (muchos) temas, lo que López-Gatell aseveró el 11 de agosto de 2020. 

Ante la falta de seguridad y certeza que se transparente ante la sociedad, se especularía que no existe una razón sólida para que el gobierno federal se negara a negociar con Moderna para adquirir esta vacuna, pues si bien su tipo y efectividad es similar a la de Pizer y BioNTech, su almacenamiento y distribución sería menos complicada al requerir de una refrigeración de -20°C en vez de los -70°C de aquella.

Luego, ¿quedaría el aspecto económico como el obstáculo insalvable? Si bien se estima que es más barata la vacuna rusa que la de Moderna (aproximadamente 10 dólares contra los 25 dólares que vale la estadounidense), no debieron cerrarse, aparentemente de un portazo y ¿en definitiva? las negociaciones por parte del gobierno federal, ya que, como se evidencia en el acuerdo aludido al comienzo de este  artículo, luego de negarlo por fin la Secretaría de Salud federal aceptó, por la vía legal, que los estados como los particulares (personas físicas y morales) también participen de la adquisición de las vacunas. 

Y así, en dicho acuerdo rubricado por el Dr. Alcocer Varela está la base jurídica que hubiera (y tal vez aún pueda permitirlo, si la demanda mundial así lo deja), la unión bi o tri-partita (gobierno federal-estados-particulares) para la obtención de las vacunas, en este caso la de Moderna. No hay duda de cómo poder hacerlo: tal acción extraordinaria en materia de salubridad nacional sentaría que, como mínimo, las entidades federativas, como en su caso las personas privadas, podrían acceder al mercado mundial de vacunas, a iniciativa suya o en co-participación con el gobierno federal, si aportan los recursos económicos para así disponer de sus propias vacunas. Al final, el requisito, hasta ahora insalvable, es que tengan que acatar la Política Nacional de Vacunación y así evitar una duplicidad en su aplicación o que el gobierno federal no pueda vacunar a los denominados “sectores prioritarios”, etc.

En teoría, mientras la adquisición de vacunas por parte del gobierno federal no se obstaculice por las que, por su parte, adquieran los estados y/o los particulares legalmente, al menos en el ámbito mexicano, no se aprecia impedimento alguno para dicha actividad concurrente.

Luego, las restricciones de la OMS para que las empresas, y en su caso las regiones internas de los países,  adquieran las vacunas antes que los naciones mismas podría (fácilmente) sortearse al ser el gobierno federal el que aparezca como el contratante único o principal en tal adquisición. Al final, no tendría por qué volver ilícita a la compraventa de vacunas el hecho de que el dinero para ello provenga de terceros de buena fe, es decir, de los estados y/o particulares. De haber, en su caso, algún inconveniente con la OMS, la situación de salud por demás catastrófica en México, unida a los buenos oficios y capacidad del canciller Marcelo Ebrard Casaubon, supondrían un feliz arreglo para todos los involucrados.

CONCLUSIÓN: Como se adjetiva en el varias veces citado acuerdo, se requieren en materia de salud de acciones  “extraordinarias” para el combate a la pandemia que aún se ve lejos de acabar. En esto, si bien podría no obtenerse para el país las vacunas de Moderna como lo dicta el ideal, no por ello debe no, de ser aún posible, intentarse su compra a través de los estados y empresarios que estén dispuestos a colaborar en este intento. Si no es la de Moderna, podría ser otra igual, o mejor aún, más segura y efectiva que aquella. Es cosa de que, por fin, se privilegie la salud y la vida por encima de lo político-electoral y de otros intereses que [email protected] llamarían “mezquinos”. Y, mientras no se tenga un no rotundo para adquirir a esa y/u otra vacuna, habría la esperanza de al menos intentarlo. Las muchas decenas de miles en que se cuentan las víctimas en nuestro país nos perseguirán en nuestra conciencia si no lo hacemos…          

Francisco José Parra Lara 

Candidato a Doctor del DIDH por la UG

Mérida, Yucatán, a 28/OI/21