El cáncer infantil, sin método de prevención

Publicado febrero 08, 2018, 2:43 pm
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Con cortinas claras, sillones coloridos, libros infantiles, juguetes y una guarda de animalitos que recorre las paredes del lugar, uno puede pensar que está en una enorme sala de juego… Pero no.

En el lugar vemos camas y gente vestida con batas blancas, barbijos y estetoscopios colgados del cuello que va de aquí para ella, siempre con una sonrisa o una palabra de aliento a flor de piel. También hay niños, los huéspedes del lugar, que vienen a CURARSE. Y lo ponemos con mayúscula porque lo que hacen estos guerreros bajitos es titánico: Luchan contra la peor de las enfermedades, esa que muchas veces se considera innombrable pero ellos, como buenos luchadores, en un 70% de los casos la VENCEN. Y lo hacen con mayúsculas.

Exactamente una semana antes de que se celebre en el mundo entero el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer Infantil, Yucatán Ahora visitó las instalaciones de la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital O’ Horán. Nos recibió el doctor Francisco Pantoja Guillén, yucateco y responsable de la Unidad de Oncología Pediátrica de este hospital.

Durante estos días previos al Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, el doctor resaltó la importancia de la detección oportuna de esta enfermedad en niños, ya que no existe –hasta el momento- una prevención de este tipo de cáncer.

Detección a tiempo fundamental

“La curación depende mucho del tipo de cáncer que tenga el paciente y del momento en que se detecta la enfermedad. Por eso insistimos mucho en que la detección oportuna es muy importante. No existe prevención en el cáncer infantil como la hay en el adulto (Ejemplo: en el cáncer de mama se puede hacer una prueba genética para ver si tienes el gen y tomar medidas preventivas). En el niño, no sabemos el origen del cáncer, sabemos cómo empieza pero no qué lo causa, qué lo desencadena”, explica el doctor.

Dedicado desde hace más de 23 años a la medicina general y con 17 años inmerso en el universo de la oncología infantil, el doctor Pantoja Guillén hace hincapié en los síntomas que los papás deben observar en sus hijos. “Que estén muy atentos si el niño tiene un cambio súbito, si de golpe está más cansado, duerme más, si hay modificaciones en sus hábitos alimenticios, pérdida de peso… En todos estos caso deben llevarlo al médico para una revisión”, detalla.

¿Por qué?, le preguntamos. “Porque mientras más temprano agarres la enfermedad, el paciente tiene más posibilidades de curarse. En 1998, cuando arrancamos con la doctora Gabriela Escamilla la Unidad de Oncología Pediátrica en este hospital, nos llegaban casos con tumores muy grandes. Hoy cada vez se detectan antes y llegan pacientes con tumores más pequeños. El año pasado obtuvimos el primer lugar nacional en detección oportuna de cáncer infantil que se detectaron antes en Yucatán que en el resto del país”, señala.

Y esto no es fortuito. El médico explica que se debe a la capacitación constante que le dan a los médicos de primer contacto. “Es el doctor más importante porque es el primero que ve a un niño con cáncer y el que lo detecta. Y a nosotros nos sirve más tratar a un niño recién detectado porque los tratamientos son menores y hay menos impacto en la familia”, puntualiza.

La situación cambió mucho desde que el doctor Pantoja Guillén terminó su especialidad den 2001 hasta la fecha. Y cambió para bien. “Con la doctora Escamilla fuimos desde 2001 los primeros oncólogos pediátricos y atendíamos a los pacientes que venían de toda la Península de Yucatán, incluso de Chiapas y Belice. No había ningún financiamiento para tratar a los niños y todo lo hacíamos a través de asociaciones, principalmente Amanc y con el apoyo de las hermanas Vicentinas”, recuerda. En aquel entonces contaban con siete camas pero ningún niño se quedó sin tratamiento.

Desde 2005 y con la aparición del Seguro Popular, surgieron los recursos de “Gastos Catastróficos” para ayudar a las familias con niños enfermos de cáncer. Desde 1998 a la fecha han atendido a más de 1000 niños con esta enfermedad.

Optimismo ante todo

“Siempre nos preguntan por qué nos dedicamos a la oncología pediátrica y la respuesta es que te llama la atención, te gusta hacerlo y alguien lo tiene que hacer. Es algo que traemos todos los oncólogos pediatras. No es un trabajo fácil porque es complicado dar este tipo de noticias, hablar con los papás para decirles que su hijo tiene cáncer. Sin embargo tratamos de hacerlo con el mayor optimismo posible porque en la mayoría de los casos se pueden curar (75%)”, señala.

Actualmente el Hospital O’Horán tiene 93 pacientes en tratamientos activo y cuentan con 19 camas. El doctor explica que en el Seguro Social la cifra es similar y que en el Issste es un poco menor. Cada año se detectan en promedio 55 casos.

Otro tema que destaca el galeno es el apoyo psicológico, fundamental para afrontar esta enfermedad. “Aquí en el O’Horán tenemos área bastante bien establecida que apoya no sólo a los niños, sino también a la familia. Nuestras psicólogas organizan pláticas y talleres con nosotros también y eso ayuda mucho”, explica.

En el hospital se han detectado casos de recién nacidos que ya vienen al mundo con leucemia, lo cual no es normal, pero pueden existir casos así. “Todos los niños y hasta los bebés tienen sus características particulares y cuando más grandes son, más conciencia tienen de la enfermedad. A todos se les habla con la verdad, se les explica qué tienen y cómo se cura. Es importante no mentir para que no pierdan la confianza en nosotros”, puntualiza.

Sin embargo para el doctor los casos más complicados son los de adolecentes. “Ellos saben lo que tienen en detalle, investigan en internet y quieren saber todo. Un adolescente toma decisiones propias, aunque legalmente no puedan. Y nosotros respetamos sus decisiones, aunque a final de cuenta deciden sus padres. Nosotros siempre estamos para animarlos y ayudarlos a salir adelante”, concluye.- Cecilia García Olivieri.

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