Desequilibrio emocional aumenta riesgo de contagio por Covid-19

Publicado enero 21, 2021, 11:50 pm
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A casi un año de la aparición del Covid-19 en México, el desequilibrio emocional provoca un aumento en el riesgo de contagio, y por ende de defunciones, ya que la angustia, la tristeza y la depresión afecta el sistema inmune de las personas, destacaron especialistas.

De igual forma, se advirtió a la población que “la vacunación no es una solución inmediata para el control de la pandemia, no hay que relajar las medidas de prevención”.

En la conferencia de prensa a distancia, el especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gustavo Aguilar Velázquez, expresó que el desequilibrio emocional repercute en la inmunidad de la persona, pues se deja de producir glóbulos blancos, los cuales “son células naturales asesinas que acaban con microorganismos nocivos, como son virus y bacterias”.

Por ende, es mayor el riesgo de contraer alguna enfermedad, en especial, Covid-19, la cual es una patología letal de rápida propagación, y el estado de salud de la persona se agrava aún más cuando tiene al menos una comorbilidad o factor de riesgo.

Reconoció que la pandemia del nuevo coronavirus ha provocado la muerte en México de 144 mil 371 personas, provocando en los familiares serios problemas emocionales, los cuales repercuten en el estado de salud de las personas.

“Cuando la tristeza llega a la angustia, la situación se complica, y más aún cuando la persona llega a la depresión, pues disminuye drásticamente las defensas de su sistema inmunológico”, de ahí la importancia de la detección oportuna y el tratamiento oportuno para estas personas.

“La dualidad cuerpo y mente es esencial, y más en este momento de la pandemia”, subrayó.

Por su parte, el alergólogo e inmunólogo certificado por el Colegio Europeo de Alergia, David Mendoza Hernández, resaltó las reacciones adversas a la vacunación ocurre a partir de los primeros 15 minutos, por ello es importante que las personas inmunizadas estén bajo vigilancia en un lapso de 30 minutos.

Aunque en otras personas, la reacción es más tardía, y son diferentes los tipos de reacciones alérgicas que puede ocasionar, desde locales hasta sintomáticas, así como leves hasta graves.

Las reacciones locales provocan dolor, enrojecimiento e hinchazón en el área de la aplicación, mientras que las sistémicas generan fiebre, dolor de cabeza y muscular.

Mientras que las alergias leves causan reacciones generalizadas en piel, enrojecimiento e hinchazón, mientras que las graves ocasionan dificultad para respirar, silbido, desmayo, alteración de la conciencia, hipotensión, taquicardia y anafilaxia.

Explicó que el polietilenglicol, uno de los compuestos de la vacuna de Pfizer, es el responsable de los incidentes registrados hasta el momento, por lo que recomendó que antes de aplicar la respectiva dosis, averiguar si la persona es alérgica a esta sustancia química.

Por su parte, el director general de Asistencia Pediátrica Integral (API), Gerardo López Pérez, resaltó la importancia de vacunar a todo el personal del sector salud, ya que todos tienen contacto con pacientes que pueden estar infectados o bien que son asintomáticos.

Resaltó que la vacunación no garantiza una inmediata inmunidad, ya que es proceso que puede tardar de tres a cuatro semanas, por lo que “uno no puede decir al día siguiente que le dieron la respetiva dosis que está a salvo”.

“La inmunidad tarda de 21 a 28 días, y no al día siguiente como muchos creen”, subrayó el especialista”.

Enfatizó que “las vacunas no son un milagro, así que hay que evitar toda fantasía. Hay que hacer caso a las personas que tengan información confiable”.