Cómo ser inventor en México y no morir en el intento

Publicado febrero 19, 2018, 10:16 pm
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Cuando a uno le hablan de un inventor, el inconsciente colectivo nos dibuja en la mente a un señor de bata blanca, con muchas plumas en el bolsillo, probablemente desaliñado, de anteojos con mucho aumento y cara de loco.

Sin duda no es el caso del Ing. José Rogelio Pérez Monsreal quien con motivo del Día del Inventor Mexicano, le regaló a la audiencia una magnífica presentación –aterrizada a personas de todos los oficios, profesiones y edades- sobre cómo ser un buen inventor y no morir en el intento.

El Ing. Pérez Monsreal viste de guayabera, pantalón beige y usa lentes con aumento. Detrás de los cristales se dejan ver unos ojos azul claro tranquilos, curiosos y sobre todo llenos de energía, aunque ya supera en más de una década el medio siglo.

En las instalaciones del Centro de Investigación Científica de Yucatán A.C. (CICY) ofreció una plática con la premisa de ser “Rebelde con causa… Y propuestas”.

Porque para el inventor yucateco no hace falta ser un genio para inventar, simplemente hay que descubrir un problema y buscarle una solución propia. “Hay que enfocarse en hacer las cosas de forma diferente y meterle muchas ganas para que las cosas ocurran”, afirma una y otra vez.

Cuando el ingeniero inventor habla, contagia su entusiasmo. Y ojo que su experiencia no fue un lecho de rosas, ya que muchos de sus proyectos no vieron la luz o lo hicieron en otro lugar de donde fueron presentados o en otro momento. Eso le ocurrió con su invento más famoso: El tanque séptico vertical biodigestor y autolimpiante”, que surgió en su cabeza en 1981, pero vio la luz varios años después. Desde que se patentó y fue un éxito, se usa no sólo en México sino también en otros países como Perú.

Para Pérez Monsreal los pasos fundamentales para que un invento se haga real son:

  • Concebir la idea
  • Hacer el prototipo comercial
  • Realizar proyectos pilotos
  • Convencer al cliente
  • Patentarlo, porque costó esfuerzo, dinero y tiempo y porque lo realizado es una inversión, no un gasto.
  • ¡Intentarlo siempre y meterle muchas ganas! Es la única forma de mostrar el verdadero valor de lo que se hace.

Si el inventor compara sus inicios con la actualidad, considera que hoy día dan muchas facilidades más que hace muchos años. “Lo que pasa es que algunos evaluadores de proyectos no llegan a vislumbrar qué se hará o en qué se puede aplicar y te dicen “No sirve, no funciona”. Y sin embargo, los tanques sépticos fueron un éxito no sólo acá, sino en otras partes del mundo.

Y hoy día ya piensan en hacerlos verticales en lugar de horizontales. Fue un proyecto totalmente innovador en ese sentido. Pero no se vislumbró acá, esa es la triste realidad. Muchas veces hay falta de ganas y visión de la gente y mucho conformismo. Por eso no hay que estar conforme y siempre hay que plantearse hacer algo mejor”, sentencia.

El perfil de inventor, asegura, es solitario. “En mi caso trabajo solo. Trato de hacer mis proyectos en mis ratos de ocio, hago el prototipo y después lo llevo a un taller para que alguien, con ideas similares a las mías y tan loco como yo, lo concrete”, detalla.

Aunque autoridades del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial aseguran que en Yucatán y en el país hay muchos desarrolladores jóvenes, Pérez Monsreal no coincide demasiado, por lo menos en la rama de ingeniería ambiental, la que le compete.

“Veo poco entusiasmo en los jóvenes. Tienen ganas de hacer las cosas pero no saben cómo llegar a hacerlo, no han buscado el caminito. No sé si son conformistas o no han vislumbrado otro panorama. Se conforman con ver el video en lugar de vivir la experiencia. Siento que les falta ganas de hacer las cosas. Hay que empujarlos mucho”, explicó, sobre todo en su experiencia como docente universitario.

Y el ingeniero inventor no para. Actualmente trabaja en un proyecto de tanques para aprovechar el calor y evitar el calentamiento global, en rampas para discapacitados y en mejoras del tanque séptico biodigestor, entre otros dos temas de los que no abundó demasiado, como sabio inventor con ideas que todavía no están patentadas.

Registro de marca industrial

A diferencia de lo que opina el Ing. Pérez Monsreal, para Jesús Vega Herrera, titular de la oficina Regional del Sureste del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) son cada día más emprendedores jóvenes (y hasta menores de edad) e inventores privados los que se acercan a registrar sus ideas.

“En Yucatán se registra mucho en el rubro de aparatos y máquinas, como así también en el área biotecnológica y geonómica. También en marcas hay registro en servicios y sobre todo en el área de internet”, manifiesta.

El titular del IMPI en el Sureste señala, a modo de ejemplo, que el año pasado un grupo de jóvenes presentó un juego en el que drones interactúan entre sí con tecnología de la información e inteligencia artificial. “Lo importante de estos proyectos es que sus aplicaciones pueden ser múltiples”, destaca.

Aunque Yucatán registró menos marcas que Quintana Roo al cierre de 2017, Vega Herrera cree que se debe a que los tiempos de aprobación y aval son largos. “Este primer trimestre de año seguramente habrá un repunte que viene del año pasado”, asegura.

En el caso de invenciones, sólo el 16% invenciones en el país está presentado por mujeres. “Necesitamos que esta situación se revierta y se potencie. Es necesario que existan más mujeres interesadas en proteger lo que desarrollan porque estamos seguros que la inventiva no es netamente de los hombres. Hay que coayudar como sociedad para que seamos más incluyentes”, explica.

Para el titular del IMPI en el Sureste actualmente hay muchas cosas positivas en el registro de marcas como que México es 12a. potencia mundial a nivel de solicitudes de invención y la quinta en el mundo en marcas registradas. En total se registraron el año pasado 17 mil solicitudes de invención.- CGO.

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