Ante la falta de soluciones, ¿qué alternativa le dejan al pueblo?

Sabemos que las manifestaciones a las que las masas empobrecidas tienen que recurrir para hacer oír sus demandas no gozan de mucha simpatía entre la opinión pública; pero, sobre todo, entre quienes encabezan los tres niveles de gobierno.

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Por: Aleida Ramírez Huerta

Prácticamente desde inicios de la actual administración estatal, integrantes del Movimiento Antorchista en Yucatán hicimos puntual entrega al gobierno del estado de un pliego petitorio que incluye obras y servicios indispensables para una vida medianamente decorosa para miles de familias yucatecas humildes. Entre las demandas están los insumos para pequeños productores agropecuarios, mejoramiento de vivienda en sus distintas modalidades –recámaras adicionales, baños, techos, pisos–, reconocimiento oficial de una escuela preparatoria, paquetes de materiales para artesanos, pavimentaciones de calles, lotes habitacionales, y regularización de seis colonias en los municipios de Kanasín y Tizimín. Sin embargo, a pesar de que de palabra y en más de cuatro ocasiones hubo el compromiso de autoridades estatales de atender y resolver las demandas de acuerdo a los tiempos oficiales, hasta la fecha no se ha avanzado en absolutamente nada.

La falta de solución a nuestras demandas ha estado acompañada desde el inicio, aunque nunca se reconoció así, del “argumento” federal oficial de que los apoyos son “directos” y sin “intermediarios”. A pesar de que las autoridades nos aseguraron que en Yucatán se iban a respetar a las organizaciones sociales y sus derechos, entre ellos, el de gestionar junto con sus representados, a casi nueve meses de este compromiso, se evidencia que todo era un garlito y que el verdadero propósito siempre fue negar de tajo toda petición.

Ante esta situación y puesto que las demandas enumeradas más arriba no son inventadas sino reales y legítimas, el próximo miércoles 19 del presente mes, dos mil antorchistas marcharemos del monumento a Felipe Carrillo Puerto, sobre paseo de Montejo, hasta palacio de gobierno, para denunciar esta falta de soluciones y para solicitar, una vez más, al Lic. Mauricio Vila Dosal, gobernador constitucional del estado, su pronta y decidida intervención en favor de miles de sus gobernados.

Se presume en todo el país que Yucatán tiene al mejor gobernador, que es el estado más seguro, pero poco se dice sobre el aumento del índice de pobreza, pues según datos proporcionados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en enero de 2019, el porcentaje de yucatecos que vive en situación de pobreza, pasó del 43 al 45 por ciento y del 6.1 al 6.5 el que padece pobreza extrema. Quienes nos manifestaremos, somos gente que se ubica en ese nada cómodo porcentaje, a cuya lamentable situación se suma hoy la negativa de muchas autoridades de reconocer nuestro derecho de organización.

Pero Antorcha no nació por voluntad o capricho de alguien en particular, sino como una alternativa popular seria, honesta y decidida a organizar y luchar con sus iguales para mejorar sus condiciones materiales y espirituales a las que, dicho sea de paso, todo ser humano tiene derecho. No hay que buscar mucho, su trayectoria y sus resultados durante 45 años así lo demuestran; por tanto, nuestra exigencia como otras tantas veces, es la atención y solución a nuestras modestas demandas, ningún interés mezquino nos mueve.

Sabemos que las manifestaciones a las que las masas empobrecidas tienen que recurrir para hacer oír sus demandas no gozan de mucha simpatía entre la opinión pública; pero, sobre todo, entre quienes encabezan los tres niveles de gobierno, llámense como se llamen y sean del partido que sean, porque según ellos, ponen en “entredicho” su autoridad y su forma de gobernar. Pero la falta de solución no nos deja otro camino. La larga espera de meses por parte de los antorchistas habla de la voluntad política y de no querer abusar del recurso de la manifestación pública, de no querer causar moles tias ni incomodidades a los habitantes de la blanca Mérida, a quienes respetamos; tampoco buscamos enturbiar o romper nuestra relación con el Gobierno del estado, lo que buscamos es voluntad y disposición a soluciones efectivas para la gente pobre que milita en las filas del antorchismo yucateco.

La manifestación pública tiene sus costos y sus aspectos negativos; pero a pesar de nuestros esfuerzos por resolver los problemas haciendo antesalas o mediante el diálogo racional y propositivo, las soluciones brillan por su ausencia y las reuniones han sido maneras de burlarnos y ganar tiempo. Estos son los motivos por los que tendremos que hacer uso de nuestros derechos de asociación y manifestación, amparados por l

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