Covid-19 golpea a personas con discapacidad visual que piden limosna

Publicado marzo 22, 2020, 4:38 pm
FavoriteLoadingAdd to favorites 4 mins

MÉRIDA, 22 de marzo de 2020.- Desde hace cinco días Raquel ya no va a su “centro de trabajo”. Luego de que el pasado martes solo ganara 57 pesos, debido a que ha bajado la afluencia de gente en el centro de la ciudad, decidió mejor quedarse en casa a tratar de sobrevivir al estrangulamiento económico que propicia el coronavirus Covid-19 en Mérida.

Raquel es una de las varias personas con discapacidad visual que piden limosna en el centro de la capital yucateca.

En el último día que estuvo en la calle fue la menos perjudicada por el aislamiento social que propicia la pandemia. Ella obtuvo 57 pesos, su amiga Chary hizo 41 pesos y otros de sus compañeros hicieron 30 pesos.

Raquel se instala todos los días sobre la calle 60 entre 63 y 65, y junto con otras personas con discapacidad visual han formado una hermandad que conviven a diario y se apoya mutuamente.

Por las mañanas, apenas logran reunir algunas monedas, se juntan para desayunar. A veces llevan comida y solo tienen que comprar refrescos, todos comparte todo.

También al mediodía se vuelen a reunir para compartir los alimentos. A veces hay personas generosas que les dan comida o les pagan sus refrescos cuando los ven haciendo cola en alguna tienda.

Algunos tienen familia, otros viven solos. Algunos son jóvenes, pero la mayoría son personas de la tercera edad.

Hay quienes tienen hijos en edad productiva y serán ellos los que los ayudarán en esta contingencia del Covid-19, por la que tienen que resguardarse, no solo por la enfermedad, sino porque también resulta improductivo estar en la calle si no hay transeúntes dadivosos.

Raquel es soltera y pasará la contingencia en casa de un hermano.

¿Cómo pasarán la cuarentena por el coronavirus?, le preguntamos.

“Pues ahí con lo poco que tengamos, ahorita mi hermano que es repartidor de comida todavía sigue trabajando y ahí le regalan comida, pero no sabemos cómo vaya a venir la cosa y tal vez le digan que ya no vaya a trabajar”, explica.

“Yo tengo un dinerito juntado, de ahí vamos a ver cómo le hacemos… aunque sea huevo y frijol, como era antes… con un poco de harina podemos hacer pan o algo, ya se nos ocurrirá”, señala.

¿Regresará a las calles?

“Por lo pronto yo no vuelvo a salir (sino) hasta el 20 de abril, hay que hacer caso a los que nos dicen, además ni tiene caso que yo vaya, ahorita no hay gente… voy a gastar más en pasaje, mejor me quedo en mi casa, primero está la salud, ahorita hemos vuelto a cómo era antes, primero lo primero, y lo primero es cuidarse”.

En cuanto a sus compañeros, la mayoría ya no saldrán tampoco, pero hay otros que la necesidad tal vez lo haga salir en busca de algunas monedas, pues es lo único que tienen para sobrevivir.