La violencia contra mujeres que van a dar a luz, difícil de erradicar en Yucatán

Publicado noviembre 29, 2017, 12:01 am
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Nancy Martínez llegó a la Clínica de Pensiones de Mérida, hace más de tres años, con una panzota a punta de dar a luz. Adentro de ella venía Lucía, su nené, ya lista para conocer el mundo. Nancy tenía una cesárea programada para ese mismo día.

Todo marchaba de maravillas hasta que le aplicaron la anestesia para la cesárea. Inmediatamente la futura mamá comenzó a sentir que le picaba literalmente todo, rabiosamente y sin intermitencias.

“Me quería arrancar la piel e inmediatamente llamamos a las enfermeras porque nos asustamos”, explicó Nancy. La respuesta del personal de enfermería llegó con evasivas: “¡Ay, no es nada, seguro es tu ropa lo que te produce tanta picazón!”, le respondieron, casi sin mirarla.

Nancy insistió: “Pero en la cara no tengo ropa y no para de picarme, como en todo el cuerpo”, les dijo enojada y casi llorando. Del otro lado volvió a recibir evasivas y hasta la trataron de exagerada. Nancy pidió que le avisaran a su ginecólogo pero nunca supo si lo hicieron o si él no llegó a verla antes de la cesárea. Nancy resultó alérgica a la anestesia y sólo dos días después del nacimiento de Lucía dejó de rascarse. Nadie le practicó una prueba para ver si era alérgica o no y el caso podría haberse complicado mucho más.

Ya en la sala de partos, donde la practicaban la cesárea, ella y su esposo (quien pudo acompañarla durante la cirugía), “soportaron” en ese momento de nervios y magia a la vez, pláticas totalmente ajenas a la situación y hasta obscenas que mantenían los médicos durante la cesárea, como si ellos no estuvieran presente en ese momento, “su” momento.

Cuando nació Lucía, Nancy pidió que se la trajeran para amamantarla. La respuesta no tardó en llegar por parte de las enfermeras del cunero: “Eso de darle pecho es una estupidez, a la bebé acá se le da fórmula”. Nancy insistió y se acercó a verla la pediatra de la bebé, quien le explicó que era mucho mejor que le diera fórmula a Lucía porque amamantar “es una esclavitud” y “Vas a terminar agotada”, en palabras textuales. Como leona, Nancy insistió y a la noche la trajeron a su bebé. Lucía tomó pecho hasta los siete meses.

Estos son algunos ejemplos, en mayor o menor grado, de violencia obstétrica. Estas situaciones se dan cuando la mamá no sólo no es escuchada, sino que tampoco se respetan ni garantizan sus derechos. Muchas mujeres como Nancy en Mérida, Yucatán y México sufren hoy día violencia obstétrica.

Por eso, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) junto con la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán (Codhey) impartieron el Foro de Bienestar Obstétrico, donde no sólo especialistas hablaron sobre el tema, sino que se hizo hincapié en las recomendaciones de la CNDH y la Codhey para que estos casos sean erradicados y se proteja la vida y la salud de la mamá durante el embarazo, el parto y el puerperio. El evento se llevó al cabo en el Hotel Conquistador, de 9:30 am a 1:30 pm.

Durante el foro, Yucatán Ahora platicó con María Teresa Vázquez, directora del Centro de Investigación de la Codhey, quien explicó que hoy día la violencia obstétrica está generalizada, no sólo en Yucatán sino también a nivel nacional.

“El parto se ha vuelto patológico, se considera más bien una enfermedad en lugar de una situación natural que trae vida”. La investigadora hizo hincapié en la necesidad de centrarse en las recomendaciones a fin de que esta violencia llegue a su fin.

Resultados en tres o cuatro sexenios

Por su parte, el doctor Jorge Mendoza Mézquita, secretario de Salud de Gobierno del Estado de Yucatán, comentó que es primordial aceptar que hay problemas en violencia obstétrica en el Estado.

“Eso nos permite ver qué estamos haciendo para solucionarlo. Contamos con líneas de acción claras y concretas en capacitación, formación de recursos humanos y mejoramiento de infraestructura, así como creación de estructura nueva. Esto nos va a permitir que, el próximo sexenio, haya resultados más satisfactorios. Esta no es una política pública sexenal, sino de tres o cuatro sexenios para lograr los resultados que esperamos”, detalló el funcionario.

Esperemos que en cuatro sexenios o más, cuando Lucía (la hija de Nancy) sea mujer y si decide ser mamá, las situaciones de violencia obstétrica como las que vivió su madre ya sean parte de un pasado enterrado.- Cecilia García Olivieri.

Recomendaciones de la Codhey para tener en cuenta

A continuación, detallamos las 13 recomendaciones de la Codhey sobre violencia obstétrica. Si en algún momento sientes como mujer que eres víctima de este tipo de violencia, no dudes en contactarte con ellos al 999 927 8596.

PRIMERA: Para que ninguna mujer embaraza y/o parturienta se quede sin la atención médica que requiera, los Servicios de Salud de Yucatán deberán desarrollar un protocolo y contar con un área especializada debidamente equipada y con el personal especializado necesario para la atención de emergencias obstétricas en todos los hospitales donde se brinde este tipo de atención médica, iniciando su implementación prioritariamente en el Hospital Materno Infantil de Mérida y el Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”. Esta área será el primer contacto con las pacientes y se hará cargo de monitorear todos los casos de mujeres que lleguen solicitando este servicio médico en dichos hospitales, para analizar cada caso de manera particular y determinar de manera inmediata la acción más pertinente para su debida atención médica.

SEGUNDA: Mejorar los mecanismos de referencia y contrarreferencia hospitalaria, es decir que existan protocolos de comunicación entre los centros de salud que envían y los hospitales que reciben.

TERCERA: Implementar en todos los hospitales y unidades que dependan de los Servicios de Salud de Yucatán un sistema computarizado de registro, control y seguimiento de la atención, consulta, diagnóstico y tratamiento de las pacientes que acudan desde su recepción hasta su alta médica.

CUARTA: Implementar estrategias para garantizar que el personal médico de todos los hospitales y unidades que dependen de los Servicios de Salud de Yucatán se apeguen a la NOM-168-SSA1-1998 “Expediente clínico”.

QUINTA: Implementar urgentemente un mecanismo eficaz para cubrir las ausencias de los médicos especialistas en el área de ginecología y obstetricia de los hospitales del sector salud del estado, así como contar con el personal de base necesario para erradicar las negligencias médicas.

SEXTA: Instalar o en su caso fortalecer los Comités de Bioética en los hospitales e instituciones de salud del estado bajo la responsabilidad de los directores o titulares respectivos de conformidad con las disposiciones aplicables, para el debido seguimiento de los casos. Así como corroborar y fortalecer el debido funcionamiento del Comité de Ética e Investigación del Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”.

SÉPTIMA: Fortalecer las políticas y estrategias en materia de salud reproductiva, que en todos los casos deberá incluir métodos de planificación familiar, la salud perinatal y la salud de la mujer, de conformidad a lo establecido en el Reglamento interior del organismo público descentralizado denominado “Servicios de Salud de Yucatán”.

OCTAVA: Contar con personal mayahablante administrativo y profesional (médico, de enfermería y de trabajo social) ampliamente capacitado que brinde información oportuna y veraz a las mujeres embarazadas mayahablantes, para que éstas puedan tomar decisiones libres e informadas y que estas opiniones sean respetadas.

NOVENA: Diseñar e impartir al personal de los Servicios de Salud de Yucatán cursos integrales de capacitación y formación en el conocimiento, manejo y observancia de las normas oficiales mexicanas en materia de salud, con énfasis en el cumplimiento de los lineamientos de la NOM-007-SSA2-1993, que hace referencia a procedimientos para la prestación del servicio de atención de la mujer durante el embarazo, parto, puerperio y del recién nacido.

DÉCIMA: Dada la importancia de la perspectiva intercultural del estado, fortalecer o implementar en su caso programas operativos para la inclusión de la población maya a los servicios de salud, con pleno respeto a sus costumbres y pautas culturales.

DÉCIMA PRIMERA: Capacitar al personal administrativo, de trabajo social, médico y de enfermería de los Servicios de Salud de Yucatán en la prestación de los servicios de salud materno infantil, en el tema de sus obligaciones durante la prestación del servicio para la atención de embarazos, partos y puerperios, con la finalidad de prevenir la práctica de la violencia obstétrica e incidir en su erradicación. Esta capacitación debe abordarse desde la perspectiva de Derechos Humanos, género e interculturalidad, considerando la violencia obstétrica como violencia institucional, asegurando de esta manera que la prestación de los servicios del sector salud estatal respete los Derechos Humanos de las mujeres.

DÉCIMA SEGUNDA: Implementar una campaña de sensibilización para prevenir la violencia obstétrica en español y maya dirigida a la ciudadanía y al personal de salud sobre los actos que constituyen violencia obstétrica, los derechos de las personas beneficiarias del sector salud, las instancias a las que pueden acudir para formular denuncias, así como las responsabilidades que tienen al respecto las y los servidores públicos, resaltando el derecho de las mujeres a una salud digna y respetuosa en el embarazo, parto y puerperio. Para el diseño de esta campaña, los Servicios de Salud de Yucatán deberá solicitar la participación y colaboración del Instituto para la Equidad de Género en Yucatán.

DÉCIMA TERCERA: Proponer al Congreso del Estado que asigne una partida presupuestal suficiente al Sector Salud de Yucatán, a fin de que se consideren los recursos financieros suficientes para contar con la infraestructura material y humana, para hacer eficaz el derecho a la protección de la salud de las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, así como de los recién nacidos.

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