Golpea a hija, esposa y suegra… y lo perdonan

Publicado diciembre 28, 2018, 9:43 am
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Y sucedió…

Pese a que le propinó una buena golpiza a su mujer e hija y dañó el celular de su suegra(a la que también agredió), Rafael Santos Sansores no se quedó preso porque apenas llegó al juzgado recibió el perdón de su pareja sentimental.

Fue imputado y vinculado a proceso por los delitos de violencia familiar equiparada, lesiones (2) y daño en propiedad ajena, pero luego su esposa retiró los cargos.

El juez de control Luis Edwin Mugarte Guerrero ya le había impuesto la medida cautelar de prisión preventiva por dos meses.

Sin embargo, como la mujer lo perdonó, el juez tuvo que liberar al sujeto, aunque estableció que la Prodemefa haga un estudio al núcleo familiar, por los constantes episodios de violencia, toda vez que tienen hijos y estos podrían ser víctimas de hechos delictuosos.

Asimismo, determinó que Rafael Santos sea sometido a tratamiento psicológico, por su agresividad y por su manera descontrolada de beber.

Los hechos, como informamos, ocurrieron el pasado 22 de diciembre, durante la fiesta de cumpleaños de una hija del sujeto en la colonia Serapio Rendón.

Todo iba en santa paz hasta que llegó Santos Sansores a arruinar todo, pues el golpeador de mujeres llegó bastante alcoholizado y encima fue a comprar más cervezas, lo que no fue del agrado ni de la esposa ni de la hija, y menos de la suegra.

La verdadera fiesta comenzó cuando el sujeto pretendió ir a comprar más cerveza y su pareja le dijo que no, porque era fiesta de niños, no borrachera.

Esto fue peor que si le recordaran con palabras altisonantes a su progenitora, y comenzó a discutir con su mujer. Incluso se hizo al digno y dijo que si no le permitían comprar más cervezas se iba de la casa.

Como no lo dejaron comprar su vicio, se salió de la casa, lo que aprovechó su mujer para cerrar la reja y hasta la puerta, pero quién sabe de qué mañas se valió el sujeto, logró entrar a la casa, y se fue contra la denunciante, a la que golpeó y tomó del cuello.

Entonces intervino la mamá de la agredida, pero Santos le quitó un teléfono con el que estaba llamando a la policía y lo arrojó contra la pared.

Como el demonio de Tazmania, el individuo comenzó a romper lo que encontró a su paso y aventó a su mujer contra unos cristales rotos. Igual golpeó a su hija cuando le pidió que se calmara.

Por fin alguien llamó a la Policía y Rafael fue detenido. Sin embargo, no pasó mucho tiempo porque enseguida fue perdonado. ¿Ustedes creen que cambiará?

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