El ajedrez de luto: muere la gran maestra Asela de Armas Pérez

Publicado julio 07, 2021, 9:43 am
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Son pocos los casos en que la fama y grandeza de una figura contrastan con su sencillez personal. Tal fue el caso de una leyenda cubana, la gran maestra Asela de Armas Pérez, nueve veces campeona de ajedrez de su país, quien desde hoy juega ante un tablero eterno.

Hace unas horas, víctima de un cáncer que la aquejaba desde hace unos años, Asela se desligó de esta vida a los 66 años de edad y puso de luto a la Mayor de las Antillas y a muchos ajedrecistas de Yucatán, cuya amistad se granjeó durante sus múltiples intervenciones en eventos locales.

Hace cuatro años, en agosto de 2017, Yucatán Ahora cubrió uno de sus múltiples eventos de la gran maestra isleña en la Península. Fue en la Expo-DIF Adulto Mayor, en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, donde la visitante ofreció espectacular sesión de partidas simultáneas frente a adversarios de la tercera edad.

En esa misma ocasión, le ofreció a un jugador local, Rigoberto González Herrera, la oportunidad de medirse con ella en un duelo amistoso, que terminó empatado. Eso permitirá al “Rey de la Táctica en Yucatán” contarles a sus nietos su hazaña.

Como suele suceder con numerosas personalidades cubanas, una visita obligada de Asela al llegar a Mérida era la céntrica “Casa del Ajedrez”, como se le conoce a Plaza Diamante, donde tienen su sede el club “Bobby Fischer y la tienda “Diagonales”, especializada en artículos del juego ciencia.

La gran maestra, que representó a Cuba en cuatro Olimpíadas Mundiales, jugó más de una vez en el torneo internacional “Carlos Torre Repetto In Memóriam”. En los últimos años, antes de la pandemia de Covid 19, solía llegar a Mérida en compañía de la árbitra internacional Sonia Rosa Batista Terrero, otra que, como casi todo ajedrecista fuerte de la isla, ha intervenido en la competencia decembrina.

Desde esta trinchera, Yucatán Ahora externa sus condolencias a los familiares de Asela y la comunidad ajedrecística, que llora la partida de una auténtica gente grande.