¿Y el boicot al Carnaval?

Mérida se prepara para el primer Carnaval en Xmatkuil que no será saboteado desde el Palacio de Gobierno, como ocurría en los tiempos del rolandismo, que se empeñó en arruinar de diversas maneras el nuevo festejo en Plaza Carnaval.

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Radar Político/Columna

Hace cinco años, desde las cañerías del Palacio de Rolando Zapata se promovió un intenso boicot contra el Carnaval que organizaba el Ayuntamiento en Xmatkuil, con la ilusa idea de que la gente no fuera a ese recinto ferial y que, por el contrario, se presentara al Paseo de Montejo, a una especie de falso festejo con batucadas, disfrazados, globos, pitos, serpentinas, matracas y cofeti.

Para ello se convocaba a cómicos, payasos, músicos… y merolicos incrustados en la nómina oficial, al servicio de aquel gobierno rolandista; se disponían vehículos, se financiaba a grupos de vecinos y se “armaba” una “ida” al Monumento a la Bandera, a recorrer el Paseo de Montejo, llevando hasta improvisados carros alegóricos, con neveras llenas de cerveza.

En forma paralela, en las redes sociales, se usaban páginas de Facebook y Twitter con nombres falsos, para difundir noticias contra el espectáculo de Xmatkuil, atacando el festejo y lanzando convocatorias para mejor ir al paseo de Montejo. De igual modo, se financiaba publicidad en medios electrónicos, portales de noticias al servicio del operador de Rolando Zapata, y sus medios afines, dejando correr ríos de tinta y de dinero para denostar el esfuerzo municipal de Plaza Carnaval.

Año tras año, en las tenebrosas oficinas de los dos hombres más cercanos a Zapata Bello, se planeaba sin éxito, qué hacer para impedir que la gente fuera a Xmatkuil. Paradójicamente con la otra mano el gobierno simulaba darle todo el apoyo al Comité Organizador municipal para instalar la fiesta, al tiempo que le cobraban hasta el último quinto al Ayuntamiento meridano para acondicionar todo el espacio con tal de que nada fallara. Las instalaciones eran mejoradas por la Comuna siendo un espacio del gobierno estatal.

Mientras tanto en la oficina del hombre fuerte de Rolando Zapata planeaban el acostumbrado boicot subiendo a las redes sociales memes, vídeos y fotografías falsas de supuestos vacíos en el nuevo derrotero, “todo triste y desangelado”, muy lejos de la verdad, en el centro de está ciudad se evidenciada lo contrario, con largas filas de miles de meridanos abordando autobuses gratuitos rumbo a Plaza Carnaval.

La valentía de Renán Barrera puesta a prueba en este y en otros temas, como el caso de las luminarias chinas que tenían a Mérida en penumbras, pese a estar pagando un costoso contrato, el cual fue cancelado, superó la prueba y desafió el riesgo no solo en su trienio sino también en el de su sucesor, Mauricio Vila, quien sin dudarlo siguió la nueva tradición que su antecesor había iniciado en el nuevo recinto. Ninguno temió al costo político como pretendían sus adversarios.

Desde entonces, las fiestas de Momo en Xmatkuil se han superado y mejorado en cada edición, ofreciendo cada vez mejores servicios, mayor comodidad a las familias pero sobre todo, mayor seguridad, asunto que en el antiguo derrotero de Montejo ya se había perdido, por el hacinamiento que se generaba con las tarimas de estaciones de radio y los ríos de cerveza que inundaban esa zona para que puedan sentarse en palcos y gradas sin costo, bajo áreas techadas con sombra

Así las cosas, este será el primer evento no boicoteado desde las oficinas gubernamentales de la calle 61, y suponemos que, por el contrario, será plenamente respaldado por el gobernador, quien es el responsable del recinto donde se convoca la Feria de Xmatkuil y compartirá honores en el buen éxito de la tradicional fiesta con el alcalde que se atrevió al cambio, con tal de preservar la seguridad de las miles de familias que ahí se dan cita.

Los payasos, cómicos y merolicos al servicio de Rolando Zapata y su servidumbre golpeadora, este año no tendrán ya la caja “chica” abierta para pagar nuevos boicots contra el festejo ni podrán hacer llamados a irse al malecón, porque allá también gobierna el PAN.

Los que insistan en perjudicar la fiesta de todos, es porque extrañan eso sí, el olor a orín y otros fluidos humanos, la basura y los vómitos que había en el maltratado Paseo de Montejo; añoran el caos vehicular y los riesgos de incendio que había por tantos puestos ambulantes con gas L.P. Parece que necesitan su dosis de puerqueza pero a lo mejor la consiguen yendo ahora a boicotear el Carnaval de Progreso, aunque esta vez ya no contarán con el dinero de las arcas públicas para financiarse.

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