Vientos de justicia para el empleado más fiel de la Sidra Pino

Publicado enero 06, 2019, 11:10 pm
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Los vientos de cambio parecen soplar también en el prolongado litigio que sigue la viuda de un ingeniero de la Sidra Pino por lograr una indemnización justa que, lamentablemente, en vida nunca pudo ver su esposo.

Luego de varios aplazamientos, a fines de este mes se realizará una audiencia en la que por fin se reconocerá el derecho de la señora María del Socorro Góngora viuda de Albornoz, esposa del ex jefe de Producción y Control de Calidad de la desaparecida, de recibir la indemnización que en vida debió corresponderle al ingeniero José Luis Albornoz Lavadores.

Este profesional, como informamos en su momento, fue durante muchos años el empleado más fiel de la Sidra Pino, a tal grado que conocía el secreto mejor guardado de la empresa: la fórmula de la Sidra Negra y del Soldado de Chocolate.

Su lealtad a la empresa fue tal que nunca reveló el preparado ni siquiera a su familia, y se llevó a la tumba el enigma por el que muchos en su momento llegaron a ofrecer grandes sumas de dinero, incluida la embotelladora dominante hoy en día en Yucatán.

Sin embargo, la compañía no fue recíproca con quien por muchos años fue su jefe de Producción y Control de Calidad, y quien falleció sin recibir nunca la indemnización que le correspondía tras el cierre de la empresa.

En los últimos años de administración de la Sidra Pino, bajo las órdenes de Víctor Erosa Lizarraga, el ingeniero Albornoz Lavadores era mano derecha del directivo al cual se atribuye la quiebra de la apreciada empresa, cuyas bebidas como la Sidra Pino y el Soldado de Chocolate aún son recordadas con mucho cariño por quienes tuvieron la oportunidad de conocerlas.

La señora María del Socorro Góngora está contenta porque con el cambio de gobierno en Yucatán ve una nueva actitud de las personas que están al frente de las instancias que deben resolver el asunto.

Se espera que en la audiencia del 29 de enero próximo se reconozca por fin el derecho que tiene de “heredar” la indemnización de su fallecido esposo, quien trabajó durante 37 años en la Sidra Pino.

La viuda recuerda que su esposo entró a trabajar a la empresa el 2 de septiembre de 1975, es decir, que antes de que cerrara Sidra Pino acumuló una antigüedad de 37 años.

“Pese a esos casi 40 años de servicio, los cuales están reconocidos incluso en documentos de la empresa, Erosa le quería tirar 100 mil pesos, que mi difunto esposo no aceptó”, agrega. “Lo platicamos y me dijo que él lucharía porque le dieran lo justo, que según sus cálculos eran unos 850 mil pesos”.

“A Víctor Erosa se le olvidaron todos los años que siempre se apoyó en mi esposo, quien manejaba todo el personal”, expresa la viuda.

“Ya son muchos años de espera y yo quiero que ya se le haga justicia a mi esposo”, añade. “Yo fui testigo de lo mucho que mi esposo amaba su trabajo, él se entregaba en cuerpo y alma… no es justo que le paguen de esta manera”.

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