Vendérsela al PRI, una perdición para la Casa del Pueblo

Publicado octubre 25, 2018, 6:19 am
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Considerado como uno de los edificios referentes de Mérida, por ser haberse construido durante la época dorada del henequén, la Casa del Pueblo ha cumplido 90 años de vida y sus espacios han sido sede de innumerables eventos socio políticos de la vida pública de la entidad, pero ahora en franca decadencia, pretenden poner a la venta el inmueble para financiamiento político.

Los datos históricos establecen que este hermoso e imponente edificio, hoy casi abandonado, se inauguró el 1 de mayo de 1928. En ese entonces, el gobernador Álvaro Torre Díaz solicitó el 15 de abril de 1926 autorización a la Legislatura del Estado, tras el asesinato del Gobernador Felipe Carrillo Puerto, para construir un edificio que sería la sede del Partido Socialista.

Los referentes datos establecen que, previamente, hacia 1916, cuando Salvador Alvarado Rubio creó este partido político había funcionado en una casa de madera, que se ubicaba muy cerca de la ubicación de este edificio, que en origen fue la terminal de ferrocarril de San Cristóbal, que se ubicaba sobre la calle 65 con 48.

De esta manera, tras completarse el crimen contra el Martir del Proletariado en 1924, Torre Díaz establece la posibilidad de edificar un espacio para la sede de dicho partido político. Es por ello que convoca a un concurso al que se inscriben 18 proyectos, logrando el primer puesto la propuesta Neo Maya del arquitecto italiano Ángel Bacchini.

El propio gobernador Torre Díaz colocó la primera piedra el 1 de mayo de 1926. El terreno constaba de 10 mil 800 metros cuadrados y el edificio se levantó sobre una superficie de 5 mil 700 metros cuadrados; el costo total de la obra fue de 475 mil 173 pesos, de aquel entonces.

El edificio es noticia en estos días porque se mencionó la posibilidad de que el PRI lo venda para allegarse de recursos en medio de la crisis económica que le dejaron sus derrotas el 1 de julio pasado.

A continuación, ofrecemos un breve repaso de la historia de este inmueble:

La Casa del Pueblo se convirtió en el centro eje de numerosos eventos socio políticos que han marcado la historia de nuestra ciudad y nuestro estado. En una primera instancia como sede del Partido Socialista del Sureste. Ahí funcionó y operó la Liga Central del Partido que tuvo una intensa vida en las tres primeras décadas del siglo pasado.

Desde este espacio, se consagraron actividades políticas, sociales, culturales y deportivas del estado y dio cabida a reuniones, eventos y congresos de formación ideológica.

Según se detalla en estudios arquitectónicos de la Universidad Autónoma de Yucatán, ofrecidos sobre este edificio, el emplazamiento urbano, esquema y composición general corresponden a modelos del neoclásico francés. En esta obra se detallan con ornamentación y características de elementos prehispánicos, mayas y toltecas, reminiscencias de la cultura de Yucatán.

Esta combinación, según criterios de muchos estudiosos, enmarcan criterios de arquitectura ecléctico-académica de finales del XIX y principios del XX, aún cuando las características técnicas y funcionales son modernas.

Se encuentra ubicado en el barrio de La Mejorada, al oriente de la plaza principal de Mérida. Su monumentalidad está fuertemente acentuada, las columnatas en forma de serpiente que enmarcan los accesos, las grecas toltecas corridas a todo lo largo de la fachada señalando los dos niveles, así como la remembranza de las bóvedas mayas en los vanos de la planta alta, reflejan un edificio único en su composición y estructura.

El conjunto se organiza de norte a sur y a partir del acceso central. Cuenta con dos patios, crujias, paralelas y zonas de carga. Todas las circulaciones están techadas en forma de corredores que encierran los patios.

La planta alta no se concluyó y el auditorio constituye uno de los mejores ejemplos en Yucatán de integración arquitectónica al clima tropical, pues al estar abiertos tres de sus costados, el aire circula libremente, lo cual ventila y refresca perfectamente el amplio salón cubierto, que hoy se cae a pedazos, sin mantenimiento, ni apoyo para preservar muchas de las características del edificio.

El anfiteatro, actualmente de láminas de zinc fue de madera, sirvió para decenas de eventos públicos, reuniones, mítines políticos, conferencias y audiencias de organismos del PRI. Con el correr del tiempo y tras la formación del Partido Nacional Revolucionario y sus extensiones políticas en los estados se fue desdibujando la presencia del Partido Socialista.

Para los años 50, el partido en consolidación, el oficialista Partido Revolucionario Institucional tomó el edificio para emular y dispersar los ideales socialistas impulsados por Carrillo Puerto, reduciendo las acciones del entonces PPS y adueñándose del poder y del lugar.

Durante más de cuatro décadas el edificio se transformó en diferentes espacios públicos, fue teatro, cine, albergó un jardín de niños, ofreció aulas para educación de adultos, fue dormitorio para cientos de campesinos que pernoctaban en la ciudad. También en su momento dio cabida a un gimnasio para boxeadores, farmacia para militantes de ese partido y se ofrecieron torneos de box y lucha libre a través de empresas promotoras.

No fue sino hasta 1992, durante la administración de Dulce María Sauri, que este edificio, propiedad del estado y declarado monumento y patrimonio histórico, es “expropiado” por la propia gobernadora y vendido al Partido Revolucionario Institucional por la cantidad de 3 millones de pesos.

Desde entonces, desde hace 26 años, el inmueble pertenece a este organismo político que es el responsable de resguardar y proteger este espacio. Sin embargo, poco o nada se ha hecho, su estructura está dañada en su fachada y mucho más en su interior, que ha perdido presencia e identidad, ante la falta de atención y mantenimiento.

El teatro que alguna vez tuvo gradas de madera en la parte superior, un escenario de madera, pinturas originales y vitrales con las leyendas del Partido Socialista del Sureste están rotos, sucios y en completo abandono, con rimeros de basura, servicios higiénicos rústicos y sus pisos de mosaico de pasta, envejecidos y raídos ante el uso y la mínima atención.

En su historia, este edificio da cabida en la parte superior al “Salón de los Gobernadores”, auditorio central de la segunda planta donde se conservan imágenes de los gobernadores priistas que salieron desde este edificio para llegar al Palacio de Gobierno a tomar posesión, cuando este organismo político era hegemónico.

Hoy, el paso del tiempo y la mínima atención de parte de los responsables de proteger y salvaguardar este monumento histórico, ofrecen un sitio sucio, derruido en algunas partes, con mínima atención y un notable deterioro que encara no solo la pérdida del valor del organismo político responsable, como la pésima administración de un sitio histórico, patrimonio de todos los yucatecos.

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