Una obra nacida de un acto de represión, pero es inservible e inundable

Publicado julio 04, 2020, 10:17 am
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MÉRIDA.- Este sábado 4 de julio se cumple el noveno aniversario de uno de los capítulos más negros de la historia reciente en Mérida: la golpiza del paso deprimido, obra que a ocho años de su inauguración aún no logra el propósito para el cual fue construido.

Este aniversario de la represión tiene un ingrediente adicional, porque la infraestructura está inservible pues desde las lluvias de la tormenta tropical Cristóbal permanece inundada la parte deprimida del puente desde hace un mes.

Hoy más que nunca los meridanos se preguntan si valió la pena la inversión, pero sobre todo si valió la pena el oscuro episodio del cual fueron protagonistas dos políticos que, afortunadamente, ahora están en la banca.

Nos referimos a Angélica Araujo Lara, quien era en ese entonces alcadesa de Mérida, y Gaspar Quintal Parra, quien era oficial mayor del ayuntamiento, y a quien se menciona como orquestador de los hechos violentos.

Ese 4 de julio de 2011 las víctimas fueron ciudadanos que se oponían a la construcción del paso a desnivel donde hoy se encuentra lo que paradójicamente se conoce con el nombre oficial de “Glorieta de la Paz”.

Sin miramientos de ningún tipo, vándalos arremetieron contra ciudadanos indefensos, entre los que había mujeres y hasta niños, lo cuales fueron acorralados mediante una estrategia que solo pudo salir de una mente retorcida, en la que el diálogo y la concertación política no tienen cabida.

En aquella ocasión varios de los golpeados, incluyendo el cónsul de Holanda en Mérida, tuvieron que ser hospitalizados a causa de las lesiones que sufrieron por defender su ciudad de una obra que, hasta el día de hoy, no ha cumplido su función.

El paso deprimido fue uno de los muchos tropiezos que llevaron al fracaso el proyecto político de Angélica Araujo, y hoy a nueve años del suceso aún es recordado como uno de los capítulos más negros de la historia reciente de Mérida.

El 4 de julio no se olvida… para que nunca más vuelva a suceder.

Es una obra inolvidable, inservible y altamente inundable.