Un auténtico rito anual; Ramírez Marín se reúne con amigos que comparten su amor por Yucatán

Publicado diciembre 27, 2021, 10:58 am
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Hace 33 años, una reunión entre amigos se convirtió en una tradición, en la que se recorre la historia del estado, por medio de sus calles, museos, monumentos, parques y todos sus rincones.

Por más de 3 décadas, un grupo de amigos, de distintas profesiones, arquitectos, médicos, ingenieros, militares, maestros, entre otros, los ha unido un mismo fin: su amor por Yucatán; recorriendo y redescubriendo su historia a través de sus calles, cotidianas para muchos, pero que esconden grandes anécdotas del pasado.

Esta vez, la tradicional cita en el Pavo Feliz, en el corazón de Mérida, se trasladó a uno de sus más bellos barrios, en el mercado de Santa Ana, donde el senador Jorge Carlos Ramírez Marín junto a sus amigos y su esposa, doña María Elena Granados Castellanos comieron desde unos ricos panuchos de relleno negro hasta una torta de lechón, que no puede falta un domingo.

“Por más de 30 años hemos tenido esta cita, en la que además de poder compartir con amigos de un rato agradable, lo que nos une es el amor que le tenemos a Yucatán, por eso siempre elegimos un recorrido diferente, porque nuestro Estado está lleno de historias y queremos conocer todos sus rincones”, indicó el legislador yucateco.

Esta cita con Mérida, su riqueza y belleza, continuó en el Monumento a la Patria, en Paseo de Montejo, donde el locutor e historiador José Salvador Góngora López los llevó a un viaje por el tiempo, donde los pasajes más importantes de nuestra nación están plasmados en roca.

“Este monumento tardó 11 años en concluirse y no hay otro igual en México, pues abarca toda la historia de nuestro país. Fue hecho a mano por el arquitecto Rómulo Rozo, quien trabajó incontables horas y hasta puso de su propio dinero para que la obra se concluya. Con gran habilidad plasmó los rostros de las personas que construyeron la historia de nuestro país”, indicó el historiador.

Esta tradición tiene como objetivo redescubrir la ciudad y rendirle homenaje; aquella que los vio nacer, crecer, formarse, la ciudad a la que se deben y aman: Mérida. Así como al estado, lleno de cultura e historia.