Un accidente la dejó inválida; el Covid-19 amenaza con rematarla

Publicado marzo 24, 2020, 5:39 pm
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MÉRIDA, 24 de marzo de 2020.- La vida nunca ha sido fácil para Ruth Covián Chay, pero de dos años a la fecha, luego de que sufrió un accidente de motocicleta, las cosas se han complicado al punto de que hoy clama por ayuda.

Vecina de Celestún, puerto que ha cerrado sus accesos al turismo y a todo extraño por el Covid-19, por ahora su único sostén es su hija adolescente que trabaja en una lonchería para ayudarla.

Sin embargo, las medidas extremas que se han tomado por el coronavirus ha desplomado la actividad económica y la lonchería está por suspender temporalmente sus actividades por falta de clientes.

Ruth no puede tener un empleo fijo, pues no puede permanecer parada mucho tiempo, además de que tiene dificultades para caminar, y si se esfuerza mucho se le paralizan las piernas y ya no puede hacer nada más que estar en reposo.

Hace dos años, luego de un accidente en motocicleta, Ruth fue diagnosticada con sacroileitis estenosis espinal (que le afecta la cadera), y fue cuando comenzó su peregrinar por doctores y hospitales para terapias, pero no ha logrado quedar bien.

De hecho ya le diagnosticaron que es algo crónico, es decir, que tendrá que vivir con eso.

La enfermedad le ha cambiado la vida por completo, incluso su esposo la abandonó y Ruth se quedó viviendo sola con su hija de 17 años, quien además de estudiar la apoya trabajando.

Ruth hace pequeñas labores hasta donde su condición se lo permite, pero ahora con el contingencia del Covid-19 se le han cerrado todas las posibilidades.

Incluso el empleo de su hija ya se acabó, pues la lonchería donde trabaja va a tener que cerrar por falta de clientes ante el cierre del puerto y el desplome de sus actividades.

Ruth vive en la calle 10 entre 19 y 21 de Celestún. Si quieres apoyarla, puedes comunicarte al 9994 644459.

Igual pone a disposición una tarjeta por si alguien apoyarla con algún depósito.