Se quedó a cuidarle las chanclas a su dueño que nunca más regresó

Publicado agosto 17, 2018, 1:44 pm
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Como cada vez que su dueño Jorge Cecilio Rejón Moo iba a correr y nadar en el malecón de Progreso, “Zorro”, un fiel perrito mestizo, se quedó esperando pacientemente atado a un toldo de los que se instalan en la zona turística del puerto.

Sin embargo, en esta ocasión pasaron las horas y nadie regresaba por él. Para algunos progreseños esto no pasó inadvertido, pero pensaron que Rejón Moo, un plomero de 52 años que en los últimos tiempos practicaba la natación en aguas abiertas, había tenido algún contratiempo.

Todo se aclaró cuando apareció el cadáver de “Poti”, como era conocido en el puerto, flotando frente al malecón.

Al parecer, Jorge estaba pasando por momentos difíciles, de acuerdo con una publicación que hizo en su cuenta de Facebook a las 6 de la mañana.

“En nombre de Jesús te doy gracias por este nuevo día e ilumines mi camino y de mis amigos y familia que en estos momentos están sufriendo, sánalos y hazles llegar lo que necesiten. No los abandones porque en mi has hecho un milagro. Gracias Señor, bendito sea”, escribió.

Después, el deportista progreseño llevó a su entrañable amigo “Zorro” hasta la zona del malecón, donde lo amarró a un toldo hasta que regresara de su entrenamiento en el mar. “Potín” iba a competir y por eso entrenaba diario.

Pero Zorro se quedó solo esperando a Potín, quien nunca regresó a buscarlo.

Poco después de las 8 am, Rejón Moo hizo sus calentamientos habituales y se internó en el mar. Su cuerpo sin vida fue hallado en la playa del malecón tres horas después y se presume que una lancha ribereña o turística aún no identificada lo atropelló causándole una herida mortal en la cabeza.

El cuerpo fue identificado por Jazmín Rejón, hija del difunto.

Y Zorro, el fiel amigo de Potín, seguía esperando a su amo. Domingo Padrón Aldana, “Chumín”, amigo del difunto, explicó que le llamó la atención que Zorro siguiera amarrado las 9:30 de la mañana, horario en el que “Potín” ya había completado su rutina de entrenamiento.

“Me extrañó que el perro seguía amarrado junto a las chanclas de ‘Potín’. Nunca pensé que estaba muerto, hasta que más tarde vi movimiento en la playa, me acerqué y vi un cuerpo sin vida. Por la cicatriz en la pierna que le dejó un accidente de moto supe que era Potín”, explicó.

“Zorro” también fue rescatado de la soledad infinita de esperar a su dueño. Familiares de Rejón Moo le desataron del toldo y se lo llevaron a su casa para vivir el duelo todos juntos.

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