Renuncia a toda una vida en el PRI: ya no representa a la gente

Publicado noviembre 26, 2020, 10:43 am
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MÉRIDA.- José Prisciliano Novelo Flores puso este día fin a una militancia de 42 años en el PRI, tras constatar que este partido ha perdido sus ideales y, sobre todo, el rumbo.

En una carta que dirige al presidente estatal, Francisco Torres Rivas, el ex alcalde de Dzemul en el periodo 2004-2007, hace un recuento de todos los encargos partidistas que desempeño en su amplia trayectoria dentro del tricolor, donde contribuyó a importantes recuperaciones en diversos municipios.

La más reciente fue en 2018, cuando siendo delegado del PRI logró recuperar el municipio para el tricolor, pero con sorpresa vio que se perdió la gubernatura por malas estrategias y decisiones equivocadas.

La renuncia de Novelo Flores se suma a otras que hemos dado a conocer con anterioridad.

Apenas el lunes se dio a conocer la salida del líder del FUTV Jorge Zapata López, quien encabeza una parte importante de los taxistas del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV), gremio que íntegramente se mantenía fiel al PRI, pero ahora las cosas dan un giro.

Contrincante de Héctor “Billy” Fernández en las elecciones internas del Volante, cuenta con el respaldo de muchos taxistas jóvenes y de la vieja guardia que están molestos con el actual dirigente del FUTV.

El pasado 19 de noviembre Alejandra Sarabia Bueno renunció a las filas del PRI tras dos años de no ser convocada a los eventos del partido, por grillas internas y por intereses de algunas personas.

“Siempre fue mi visión la cercanía con las personas, ayudar y aprender, sin embargo ese PRI que a las mujeres jóvenes nos ofrecía esa oportunidad ya no existe más”, lamentó.

El martes 17 de noviembre renunció el joven psicólogo Davis Alberto Briceño Guerrero, ex regidor de Ticul, quien dijo que de un tiempo a la fecha ha visto falta de oportunidades en el tricolor para jóvenes como él.

“A pesar de los resultados aportados al partido, del tiempo ofrecido y de mi disposición a continuar en el trabajo partidista, soy un joven que a mis 33 años de edad el partido me ha dejado de tomar en cuenta, ya no soy convocado para desarrollar actividades ni participar en sus tareas, lo que me impuso la necesidad de asumir mi propio destino”, expuso en su carta de renuncia al PRI.

A ritmo de una renuncia por jornada, el PRI ha visto perder en estos días importantes activos. Primero fueron dirigentes, ex secretarios, regidores y otras caras conocidas, pero ahora también ya comenzó la desbandada de liderazgos del interior del estado y la militancia de a pie, la que mueve el partido en las estructuras territoriales y garantiza los triunfos electorales, así como jóvenes que ya no ven futuro en el tricolor.

El domingo 15 de noviembre dio a conocer su salida del tricolor Jesús Miguel Moguel Aguilar, joven abogado de Tecoh y uno de los militantes más activos del PRI en dicho municipio con amplia trayectoria en las bases pero cada vez que levantaba la mano le decían que no era no su tiempo.

Erick Soberanis Gamboa lamentó que no ve una dirigencia interesada en construir un proyecto basado en la unidad, sino una que le sigue apostando por proyectos perdedores. En la foto, con el ex gobernador Rolando Zapata Bello.

El sábado 14 renunció Jorge Eduardo Canul Quero, quien como muchos jóvenes siente que ya no hay nada que hacer en el PRI, pues lo considera un partido político que ya no escucha a sus militantes, menosprecia a los jóvenes, a sus mujeres e incluso, a los simpatizantes.

“Es un partido que ya no representa a los jóvenes mexicanos en general ni a las causas de la sociedad, su dirigencia se comporta de manera sectaria, y no da oportunidades de participación política al interior de las bases, ni diálogo para poder expresarnos”, escribió en su carta de renuncia.

El jueves 12 renunció Erick Soberanis Gamboa, activo militante en Progreso, quien lamentó que no ve una dirigencia interesada en construir un proyecto basado en la unidad, en el respeto a la militancia y tampoco ve un proyecto integrador de esfuerzos conjuntos.

El miércoles 11 se fue el profesor Andrés Navarro Catzín, ex alcalde de Sotuta y uno de los liderazgos más importantes en ese municipio y otros circunvecinos.

El líder nato de campesinos y gente del pueblo reclamó que no encuentra coincidencia entre el PRI de antaño y lo que hoy sucede. Antes era “un partido de grandes concentraciones, con candidatos que garantizaban victorias electorales, y no un partido de derrotas anticipadas”, como lo es ahora.

El martes 10 renunció la profesora Nidia Guadalupe Candila Cano, una de las militantes más activas del tricolor en Seyé. Reprochó que las puertas del partido se cierran para gente valiosa y con gran trayectoria, pero son muy generosas para quienes representan derrota.

Un día antes se fue Mario Chim López, militante con amplio trabajo partidista, principalmente en los municipios. Reclamó que en el PRI Yucatán la experiencia partidista es desdeñada, no hay reconocimiento a la trayectoria y se apuesta a la creación de un “club de amigos” y no a la suma del trabajo colaborativo de todos.

El domingo 8 renunció Martín Antonio Cardeña Sánchez, quien tenía militancia activa desde hacía más de 20 años ocupando diversos cargos dentro de la estructura territorial.

Deploró que hoy ve un partido sin rumbo, una dirigencia insensible ante quienes como él han dado la fuerza de muchos años, de incansable trabajo y en la gran mayoría de sus actividades financiándolas con sus propios recursos.

El sábado 7 renunció Pastor Canul Zárate, ex alcalde de Cacalchén y ex delegado priista en varios municipios, quien fue maltratado groseramente por el grupo que controla el tricolor en Yucatán.

Al concluir su trienio (2015-2018), Canul Zárate quiso reelegirse, incluso ganó en la contienda interna con una diferencia de 500 votos, pero lo “bajaron” para poner a otro candidato.

Martín Antonio Cardeña Sánchez denunció que el PRI Yucatán es partido alejado de su militancia y con una dirigencia esquiva a sus liderazgos. En la imagen, con el ex candidato a gobernador, Mauricio Sahuí.

Las renuncias diarias comenzaron el martes 3 de noviembre cuando Walter Salazar Cano, ex secretario de Desarrollo Social en el sexenio de Rolando Zapata Bello, renunció en medio de fuertes señalamientos contra el presidente estatal del PRI, Francisco Torres Rivas, a quien acusó de haber degradado al partido “a niveles inimaginables”.

Al día siguiente salió el ex regidor Antonio Morales Balderas, quien es considerado uno de los artífices electorales del Revolucionario Institucional. Antes de su salida se le había ofrecido un cargo en el comité municipal del PRI en Mérida, pero lo rechazó.

En su carta de renuncia mencionó que no pretende continuar “en un partido político donde su dirigente es tan pragmático e insensible que hoy se compromete, y más tarde deshonra su palabra con la evasiva y la mentira”.

“Así no se construye la fuerza para enfrentar los retos, sino que se institucionaliza la simulación de la que no me permitiré ser parte, porque hay una militancia que espera y merece respeto”.

Boquete en municipios

El jueves 5 salió Luis Aguilar May, ex alcalde del municipio de Quintana Roo y el único aspirante que podría garantizarle el triunfo al PRI en dicho municipio. Renunció como militante y como miembro del Consejo Político del PRI en Yucatán.

El viernes 6 renunció Antonio de Jesús Aranda Correa, militante con amplia trayectoria dentro del tricolor y en la administración pública, quien también deja los cargos que ocupaba dentro de la estructura del PRI Yucatán: se desempeñaba como secretario estatal de planeación, estrategia y evaluación de la CNOP, cargo del que tomó posesión apenas el pasado 20 de septiembre.

Igual era delegado del PRI en Tecoh, un municipio considerado clave en la recuperación del tricolor.

Hace unas semanas se conoció la salida de Alejandro Rafael Menéndez Bojórquez, quien fue secretario de Desarrollo Rural en el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco.

Igual presentó su renuncia “irrevocable” al tricolor la síndica de Kanasín, Flor de Liz Xóchitl Delgado, quien reclamó falta de apoyo de su partido ante el “pisoteo” de sus derechos.