Recuperan máquinas bordadoras: ya podrán volver a tener empleo costureras de comunidades mayas

Publicado mayo 25, 2021, 3:07 pm
FavoriteLoadingAdd to favorites 3 mins

Luego de casi un año de lucha, la empresaria Lizzi Ancona Chuc recuperó ayer las máquinas bordadoras industriales que le permitirán volver a dar empleo a mujeres de comunidades mayas de Yucatán.

“Quisiera agradecer al fiscal Juan Manuel León León por las atenciones brindadas a lo largo de este proceso”, mencionó la empresaria textil, quien vivió un calvario para poder recuperar sus máquinas, las cuales se había apropiado indebidamente un socio que tuvo, a pesar de que estas bordadoras no entraban en la sociedad.

Lizzi Ancona agradeció también a Chickri Abimerhi por el servicio de estancia y por las grúas utilizadas en la recuperación de las máquinas.

También a la empresa Bordadoras Internacionales del Bajío por el apoyo durante el proceso.

Como informamos, los equipos industriales fueron decomisados cuando eran trasladados de Ixil a Mérida por órdenes de Carlos González Caamal, quien está acusado de apoderarse ilegalmente de las bordadoras.

Las maquinas se recuperaron el 22 de enero, luego de que las sacaron del taller de Ixil y pretendían llevarlas a otro sitio no precisado en Mérida.

Este hecho ocurrió a los pocos días de que Yucatán Ahora publicó una denuncia de la empresaria y las costureras de comunidades mayas afectadas por el apoderamiento de las máquinas a manos de González Caamal, quien ordenó el cierre abrupto del taller de Ixil y se quedó con el equipo.

Las máquinas son parte de un litigio que sostiene la empresaria Lizzi Ancona con su ex socio González Caamal. Ambos se asociaron para crear la empresa “Grupo Textil Ixil”, dedicada a la fabricación, maquila, confección y enajenación de telas.

La llegada de la pandemia de Covid-19, en marzo del 2020, hizo que las ventas y la producción cayeran, pero las costureras, todas de comunidades mayas, le dieron un giro a la crisis confeccionando cubrebocas que tuvieron mucha demanda.

De la mano de Lizi Ancona, la empresa volvió a tomar rumbo y les iba bastante bien hasta que González Caamal cerró la planta, impidió el acceso a las empleadas y su socia, y se quedó con las mencionadas cuatro máquinas bordadoras.

Estas máquinas no eran parte de la sociedad que crearon, sino propiedad de Lizi Ancona, quien trató por todos los medios de recuperarlas, pero González Caamal se negó a entregarlas.

Esto propició que la empresaria interpusiera una denuncia ante el Ministerio Público, la cual ahora ha permitido que se recuperen las máquinas.

Las más contentas son las costureras de comunidades mayas, que ahora podrán volver a tener ingresos confeccionando prendas típicas.