Mi vida con una ‘Cncower’ en casa

La niñez se evapora rápidamente y le toca a @laflacadelamor 'adolecer' los gustos musicales de su hija de 11 años, con paciencia y mucho amor.

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CNCO cd cover shoot

Vivo con una “CNCOWER” en casa. Se preguntarán qué es eso. Les cuento: “Dícese de una adolescente (preadolescente en este caso, tiene 11 años) fanática del grupo de pop latino y reggaetón CNCO. Es un grupo de chavitos de 16 a 21 años, de distintas nacionalidades, que baila y canta. El manager es Ricky Martin, quien les enseña con esmero la escuelita del triunfo.

La preadolescente es mi hija, yucateca de nacimiento y argentina por opción. La amo con toda mi alma y mi corazón pero descubrir que está loquita por un grupo de jóvenes que bailan reggaetón me hizo bastante ruido. Sobre todo porque, a su edad, yo no escuchaba a Menudo ni a Luis Miguel, no me gustaban y hasta me burlaba un poco de las chicas que “morían” por estas ondas musicales.

Sí, ya sé, me salió el tiro por la culata. Es como las madres que dicen que les parece horroroso que sus hijas se vistan de princesas porque “El empoderamiento de la mujer y blababla”. Esto sí me parece una estupidez porque toda niña pasa por la época de princesas y a todas, indefectiblemente, se les pasa (excepto que tengan una mamá medio descerebrada). Es todo tan efímero y el tiempo vuela.

Pero sí me sentí como envuelta en una maraña de la que no podía salir cuando me contó sobre sus gustos musicales. Por ejemplo, ella fue la que trajo a casa “La Bicicleta” de Shakira y Carlos Vives. Y otro día la encontramos haciendo la coreografía de “Despacito”, en la parte en la que canta Daddy Yankee “Sabes que tu corazón contigo me hace bambam”.

Y hace unos meses comenzó con los temitas de CNCO, cantados y bailados. Ya no escucha “Reggaetón lento” porque dice que es como de otro siglo (ya pasó para ella el pico de popularidad) pero muere por otros singles como “Mamita” y “Para enamorarte”. Demás está comentar que conoce a los chico integrantes por nombre, nacionalidad, gustos, preferencias, anécdotas y demás.

¿Qué hacer? ¿Por qué creció y ya no canta las canciones del kínder? ¿Y por qué no prefiere la música que se escucha en casa, la que traemos su papá y yo? ¿Será que es irreversible este rollo de revelación musical en nuestra familia? ¿Qué hacemos?

Después de echarle mucho cabeza al tema, siento que lo mejor es relajarse. Y no sólo eso, me permití escuchar lo que ella escucha, ver qué dicen las letras, por qué le gusta bailar, qué es lo que más le atrae de toda esta novedad en su y en mi vida.

Anteayer cubrí la rueda de prensa de CNCO y la llevé conmigo. Estaba como perro con dos colas. Toda chiquita para mí, la vi sentada en una silla de prensa mientras tomaba fotos con su celular. No estaba fanatizada ni hormonal, sino más bien seria, como controlando la situación. Verla tan grande me emocionó. Cuando terminó la rueda de prensa, tratamos de acercarnos para que se tome una foto con los chavos, pero los guaruras no nos dejaron. Ni modo.

Anoche fue el concierto de CNCO en el Coliseo Yucatán pero no pudimos ir. Y lo digo con un poco de dolor en el corazón porque sé que ella deseaba mucho estar ahí, moviendo el esqueleto y coreando los temas como una verdadera CNCOWER. Pero ella y yo sabemos que no faltará oportunidad de ir otra vez y juntas. Ya para ese entonces, prometo aprenderme las letras y las coreografías. Lo único que espero es que ella, todavía, quiera ir conmigo.

Te amo, Coquito de mamá. No crezcas tan rápido, te lo pido por favor.

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