Meteorología Yucatán, un sueño que germinó en la noche más tormentosa de Mérida

Publicado noviembre 06, 2020, 1:11 pm
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MÉRIDA.- En 1988, cuando el huracán Gilberto azotó Yucatán el 14 de septiembre, el pequeño Juan Palma Solís, en ese entonces de siete años, quedó asombrado por el poder de la naturaleza manifestado con fuerte lluvia, vientos intensos, zumbido en los oídos y un “ambiente extraño” que ahora, ya como profesional de la meteorología, puede saber que era por la baja presión que propicia un ciclón.

Sin duda el llamado huracán del Siglo XX le produjo un gran impacto, pero lo que más le marcó fueron las historias que su abuela le contó sobre los huracanes que azotaron Yucatán antes que Gilberto.

Unos años después un tío le regaló un libro de meteorología, de la colección Time Live, que se llamaba Fenómenos Atmosféricos, donde incluso se mostraba cómo hacer una estación meteorológica.

Hijo de una maestra también apasionada por la ciencia, el pequeño Juan puso manos a la obra y comenzó a armar sus propios instrumentos de meteorología. Construyó un barómetro, un anemómetro y comenzó a hacer mediciones del tiempo, aprendió más sobre la atmósfera, las nubes y le encontró un sentido operativo a lo que leía con avidez en el libro sobre meteorología.

Fue tanto su apasionamiento que, además de registrar a diario lo que miraba, comenzó a ir al Observatorio Meteorológico, donde su primer maestro fue el ingeniero José Pérez Chan.

Más tarde llegó el internet y comenzó a concentrar en una página electrónica todo el conocimiento acumulado. Incluso compró estaciones meteorológicas y lo que comenzó como una afición se convirtió en una profesión para Juan Palma, quien hoy dirige el proyecto Meteorología Yucatán y forma parte de la agencia internacional Meteored.

Luego de 12 años de estar como meteorólogo titular de un periódico impreso, a principios de este 2020 concluyó su relación laboral, pero lejos de significar una desgracia, para el meteorólogo más mediático de la Península de Yucatán esto ha significado un crecimiento.

“A diferencia de muchos que han tenido que detenerse por la pandemia de Covid-19, para Juan Palma y para Meteorología Yucatán el 2020 ha sido un año de mucho crecimiento, no solo en número de seguidores y alcance en mis redes sociales, sino también que han surgido nuevos proyectos, ahora hago más videos, los monetizo e incluso ya tengo más patrocinadores”, explica.

“No digo que no me golpeó la salida del periódico, pero eso me ha permitido tener más tiempo para dedicarme al proyecto de Meteorología Yucatán, que el 5 de noviembre cumplió cinco años de estar en Facebook, red social en la que tiene su mayor alcance y donde estoy impulsando los nuevos proyectos y productos”.

En redes sociales, Meteorología Yucatán se estrenó en Twitter en 2010, y desde entonces conectó con la gente.

“Para mí es una gran satisfacción ver consolidado este proyecto, ser bueno en algo, sobre todo en algo que me apasiona, porque a pesar de que ya sé cómo funciona todo, aún me emociona ver la perfección y poder de la naturaleza”, subraya.

“Me satisface mucho poder ser acertado en mis predicciones, entender y anticipar cómo se van a comportar los fenómenos atmosférico”, agrega. “También ayudar a salvar vidas por avisarles a tiempo cuando va a llegar un huracán o tan solo con que alguien se entere que no debe lavar porque ese día va a llover o que un pescador no salga porque va haber vientazo”.

De ser una afición, la meteorología se convirtió para Juan Palma en un trabajo profesional, que además de dejarle grandes satisfacciones y es su modus vivendi, también le ha permitido tener experiencia extraordinarias.

“Me fui al puente de Yucalpetén con mis anemómetros a recibir un frente frío, lo he hecho dos veces, y ese frente frío fue muy intenso, despedazó la costa yucateca, y yo lo recibí hasta transmitiendo en vivo”, recuerda. “Me gustaría volver a hacerlo, pero ahora con las restricciones por la pandemia no he podido, cuando acabe la pandemia y me voy a volver a ir a recibir los frentes fríos”.

“Cumplí un sueño que tenía, como los documentales de los estadounidenses, solo que aquí no tenemos tornados y desde hace varios años no nos llega a Yucatán un huracán categoría 5”.

“Esa adrenalina que sientes al sentir el poder del viento, incluso se tambaleaba mi auto y mis anemómetros todo el tiempo midiendo, recuerdo bien esa turbonada, fue el 27 de enero de 2018, fue la primera vez que enfrenté cara a cara un norte violento, ver cómo se mueven las nubes, la línea de turbonada, fue algo padrísimo”.

Juan Palma, quien también estuvo unos años laborando en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), disfruta sus nuevos proyectos y se prepara para más.

Actualmente está asociado con la agencia de publicidad Árbol Creativo, que lo han ayudado a mejorar los productos de Meteorología Yucatán.

Gracias a esa sociedad ahora tiene un nuevo diseño y ha mejorado su imagen.

En particular en este año plagado de fenómenos ciclónicos no ha tenido un momento de descanso, pero se siente satisfecho de todo lo que ha conseguido: su afición de niño y adolescente hoy se ha convertido en su pasión y forma de vida… y en el horizonte se avizora un cúmulo de vientos favorables para Meteorología Yucatán.