López Obrador, más cerca de Santa Anna que de Juárez

Con sus políticas presupuestarias hacia los estados está más cerca del centralismo del dictador que perdió la mitad del territorio mexicano que del federalismo que defendió, incluso arriesgando su vida y su salud, el Benemérito de Las Américas.

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Radar Político/Columna

Durante casi 18 años en los que estuvo en campaña, Andrés Manuel López Obrador siempre enaborboló la bandera de los principios juaristas y se comparó una y otra vez con el Benemérito de Las AméricaS.

Incluso ha comparado el movimiento que lo llevó a la presidencia de la república como un seguimiento a la transformación que comenzó Benito Juárez en el siglo XIX.

Sin embargo, en la práctica y en el ejercicio del poder su administración ha demostrado estar más cerca del centralismo de que del federalismo que defendió Juárez, incluso fuera del palacio presidencial, cuando tuvo que realizar aquel histórico recorrido desde un carruaje en el que despachaba como mandatario de México.

Por segundo año consecutivo, el gobierno de López Obrador está ahogando financieramente a los estados, al menos así lo estipula el presupuesto de la federación que envió al Congreso de la Unión hace unos días.

Para Yucatán el recorte es de 2,150 millones de pesos, pero no es el único estado, pues todos presentan las mismas condiciones.

Antonio López de Santa Anna.

De acuerdo con este esquema, se tendrá un gobierno central con muchos recursos para manejar, mientras los estados, que contribuyen al sostenimiento de ese aparato gubernamental, tendrán que ajustarse el cinturón un año más.

Si nos remitimos a la historia, este no es el esquema de gobierno que tanto defendió Juárez, sino que más bien se acerca a las dictaduras que encabezaba Antonio López de Santa Anna, a quien la gustaba que lo llamaran su Alteza Serenísima, y fue quien perdió la guerra con Estados Unidos y para salvar su pellejo cedió más de la mitad del territorio mexicano, donde ahora se asientan estados como Nuevo México, Colorado y California.

Dicen por ahí que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Creo que ya es hora de ponernos a leer…

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