Le roban sus borregos, lo dejan en llanto permanente y la justicia camina lentamente

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Francisco Tuz Tun no para de llorar y se pregunta qué hará ahora. Se levanta y llora, pasa el día y llora y, antes de dormirse también llora. Y no es para menos: a este hombre de 78 años le robaron la totalidad de su fuente de ingresos: los 23 borregos que criaba para vender y ayudarse a sus gastos ahora que está jubilado.

Como cada día Francisco, oriundo de la población de Ekmul, en Tixkokob, se levantaba bien temprano, se subía a su bicicleta y llegaba al terreno donde tenía sus 23 borregos para cuidarlos. En ese lugar –la ex cordelería- había trabajado durante más de 15 años como velador y cuando hace un año se llevaron las máquinas que cuidaba, le permitieron mantener allí a sus borregos por una cuestión de confianza.

Pero del sábado al domingo pasado algo salió mal. Francisco se levantó como todos los días bien temprano y pedaleó hasta el terreno. Allí alimentó y cuidó a las 21 hembras cargadas, a un machito bebé y al semental.

Francisco regresó por la tarde y todo estaba en orden. Sin embargo, cuando llegó al terreno el domingo por la mañana se encontró con la terrible noticia de que le habían robado todos los borregos.

Maribel Cruz, su nuera, platicó con Yucatán Ahora y nos contó que, cuando Francisco entró al terreno, pudo ver que los candados estaban rotos y que había claras huellas de una camioneta que había llegado hasta el corral donde estaban los animales, en la parte de atrás.

“Eran 23 borregos, 21 hembras cargadas, un machito bebé y un semental. Calculamos que en dinero la cifra asciende a los 35 mil pesos, sin contar que cada hembra tiene dos crías”, señaló Maribel.

Inmediatamente realizaron la denuncia en Tixkokob y en el Juzgado de Kanasín, pero hasta el momento y aunque le prometieron que irían el lunes y el miércoles pasado, ningún personal de investigación de la Fiscalía los visitó.

“Mi suegro está muy afligido porque era su fuente de ingreso. Desde el domingo no ha parado de llorar, llora durante el día y a la noche sigue llorando. Dice que no sabe qué hará ahora y que sólo piensa en ponerse a chapear el terreno para olvidarse”, relató angustiada Maribel.

Aunque ellos tienen sospechosos del delito, no pueden dar nombres porque el caso está en investigación.

“Esperamos que pronto vengan porque ya nos prometieron dos veces y ni noticias de los investigadores. El lunes próximo mi suegro se debe apersonar en el juzgado donde se hizo la denuncia penal y esperamos que podamos tener una pronta respuesta”, concluyó.

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