Levantaron un convento sobre una de las pirámides principales de Thó

Publicado diciembre 06, 2019, 11:32 pm
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Fortuito hallazgo arqueológico revelaría que el ex Convento de la orden de las Siervas de María, en el Centro Histórico de Mérida, fue construido sobre uno de los cinco edificios piramidales de la ciudad maya de Thó, afirmó el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Yucatán, Rafael Burgos Villanueva.

Comentó que será a finales de este año o principios de 2020 cuando se tenga todos los elementos que permitan determinar que el ahora que actualmente ocupa un estacionamiento ubicado en la calle 59 entre 58 y 56 del primer cuadro de la ciudad, había un edificio precolombino.

Por lo pronto, en la casona que una vez fungió como Convento o Capilla de la orden de las Siervas de María se encontró un chimé, esto es, un elemento prehispánico de piedra en forma de “X”, propio del Puuc.

Al mismo tiempo, lo que hoy son las paredes hay sillares o elementos empotrados que formaron parte de un edifico precolombino, es decir, “son piedras prehispánicas que fueron reutilizadas en la antigua ciudad colonial”.

“Al parecer la casa estuvo asentada en un basamento prehispánico”, cuya comprobación se obtendrá conforme avancen los trabajos arqueológicos, los cuales iniciaron hace tres semanas.

El titular del jurídico del Centro INAH Yucatán, Arturo Chab Cárdenas, comentó que el inmueble donde laboran desde mediados de noviembre pasado es una casa del siglo XVIII, la cual se reutilizó para establecer un convento de la orden de las Siervas de María.

Indicó que en el transcurso de esta semana se hallaron los pisos originales, así como las molduras y otros elementos arquitectónicos, e incluso, una pieza precolombina.

En conferencia de prensa explicó que la última intervención de dicho predio es de finales del siglo XIX, y por el momento ya se encontraron al menos cinco ventanas y un zaguán.

“Se encontraron las evidencias de las ventanas in situ, no aparecieron los guardapolvos pero si las peanas, es decir, el lugar donde asentaban el hierro de las ventanas que conformaban la fachada de la casa”, acotó en compañía del perito del Departamento de Arquitectura de la dependencia federal, Rubén Vega.

Burgos Villanueva añadió que las monjas llegaron a Mérida entre 1900 a 1903, y retiran con el inicio del movimiento armado de la Revolución Mexicana, pero regresan en la década de los 40s del mismo siglo, por lo que nuevamente se les prestó el lugar, y entre 1970 cuando se demuele el edificio.

Estableció que “se realiza un estudio de investigación de archivo y con el análisis de toda la información histórico para poder entender la evolución de desarrollo de las monjas que ahí vivieron, etcétera”.

Por casi cinco décadas, de lo único que se conservaba es el altar, el cual se deteriora rápidamente debido a las inclemencias del tiempo, y afortunadamente hay un proyecto para la restauración de la capilla.

En el caso de las columnas estuvieron resguardas en un área específica del estacionamiento.

“Hay fotos de cómo fue la capilla, la cual contaba con un retablo de madera, y con base al análisis de la información histórica se determinará si la capilla ya estaba, como antes se acostumbraba en las casas coloniales”, subrayó.

Resaltó que “con base a los datos históricos, se busca saber si la capilla ya estaba construida, como una antigua tradición, el interior de las casas, o fueron las monjas quienes hicieron todas las modificaciones, para adaptarlas a sus necesidades.

Abundó que en las excavaciones se hallaron los elementos in situ de parte de los pisos que conformaban la capilla y los inicios de los pilares donde formaban la capilla, así como el sitio donde estaba la primera crujía y el zaguán, además del patio interior y sus anexos.

De igual forma, hay piedras prehispánicas que fueron reutilizada para la construcción de la antigua ciudad colonial, y de entre el escombro apareció un chimé, por lo que al parecer, la casa estuvo asentado en un basamento prehispánico.

Para confirmar la teoría, se excavará en las partes donde no se conserva el mosaico, el cual es de pasta y de tipo barceloneses.

Añadió que el trabajo les llevará ocho semanas, aproximadamente, y por lo pronto, al levanta la cinta asfáltica y a una profundidad de 60 centímetros, aparecen los elementos que conformaban la capilla y la casona donde vivían las monjas.