Laguna tóxica en Kanasín: hasta los sapos se mueren en charcos de Granja Real

Publicado mayo 29, 2020, 2:56 pm
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MÉRIDA.- Cansados de recurrir a las autoridades municipales, que no solo los ignoran sino que hasta intentan “extosionarlos” por hacer las obras públicas, vecinos del fraccionamiento Gran Real alzan la voz desesperados por graves encharcamientos que padecen.

Si bien reconocen que el problema no es de ahora, las cosas empeoraron luego de un arreglo “chambón” que les hizo un ingeniero del ayuntamiento, que dejó la obra a medias porque no los vecinos no aceptaron darle dinero que exigía.

El problema se localiza en la calle 50-A entre 57 y 59 de Gran Real, que por ser una calle de “bajada” ahí se acumula agua de lluvia que escurre de otras vía de circulación.

En la zona hay una rejilla de desagüe, pero no está conectada a ningún pozo colector, por lo cual no soluciona nada.

Una reciente lluvia propició que el agua entrara hasta las casas. Además, el agua estuvo estancada varios días y sucedió un hecho que preocupa a los vecinos: hasta los sapos se murieron.

“No queremos imaginar que puede tener esa agua como para que se hayan muerto los sapos”, expresó un preocupado residente de la zona.

Recientemente recurrieron al alcalde William Pérez Cabrera, que a las cansadas, como si les estuviera haciendo un favor, envió un ingeniero que al llegar, lo primero que hizo fue decirles a los vecinos que ellos tendrían que completar el material, porque el ayuntamiento de Kanasín no le dio suficiente.

Deseosos de que se hiciera la obra, los vecinos le dijeron que sí, que ellos completaban el material, pero luego el mencionado ingeniero del ayuntamiento de Kanasín les dijo que las cosas se estaban complicando y que tenían que dar a mil pesos por cada vecino.

La gente no aceptó y el ingeniero dejó tirado el trabajo, y hasta la fecha el problema no tiene solución.

Los vecinos han recurrido a cuanta autoridad municipal ha pasado en los últimos 16 años. Al actual alcalde le han enviando oficios, incluso le han enviado escritos a las autoridades estatales.

Los vecinos ya están desesperados, porque con las primeras lluvias tuvieron graves encharcamientos, y todavía faltan las lluvias fuertes de junio y de septiembre.