La Fiscalía descarta ataque del crimen organizado en el asesinato del policía estatal

Publicado noviembre 15, 2018, 7:22 am
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La Fiscalía General del Estado (FGE) imputará los delitos de homicidio calificado y homicidio en grado de tentativa contra servidores públicos, a Ángel González Kob y su esposa Nidia Pérez, detenidos el pasado martes por su participación en los hechos que le costaron la vida a un agente de la Policía Estatal de Investigación (PEI) y dejaron con graves lesiones a otro elemento de la misma corporación.

De acuerdo con entrevistas a la víctima, testigos y pruebas periciales, se ha establecido la autoría de dichas personas en la comisión de los delitos mencionados.

La investigación, indica la FGE, indica que se trata de un hecho aislado, por lo cual se descarta cualquier relación con el tema de delincuencia organizada o algún ataque a la Fiscalía o alguna otra autoridad del Estado.

Los dos involucrados, que venían a Mérida por protección, junto con sus dos hijos adolescentes, que fueron entregados a la Prodemefa, provenían del poblado de Caobas, en el sur de Quintana Roo, por un problema de secuestro de su padre, caso denunciado ante las autoridades de Chetumal.

Ante ello, en términos de ley se ejercitará la acción penal ante el juez competente, misma que consiste en la puesta a disposición de la autoridad judicial correspondiente para dar inicio a la audiencia inicial.

Tras los hechos registrados en las cercanías del complejo de seguridad de la capital yucateca, la unidad especializada en homicidios del ministerio público inició la investigación para esclarecer los hechos en donde un policía perdió la vida y uno más resultó gravemente lesionado, ambos adscritos a la Unidad Antisecuestro de la Fiscalía General del Estado.

El individuo estaba atravesando por una mala racha, con sucesos como la pérdida de su rancho, el secuestro de su padre, la exigencia de dos millones de pesos para liberarlo y una mala experiencia con la policía quintanarroense.

Como informamos, igual que lo hace la mayoría de las personas afectadas por secuestros de parientes en Quintana Roo, González Kob y su familia se trasladaron a Mérida en busca de refugio.

Sin embargo, el estrés y la paranoia del sujeto, quien era taxista de la Untrac en el sur de Quintana Roo, lo llevaron a matar a un agente de la Policía Estatal de Investigación, que junto con otro que resultó herido, lo trasladaban a la Unidad Antisecuestros de la Fiscalía General del Estado (FGE) para brindar protección a la familia.

“Me desesperé, me desesperé”, expresó arrepentido tras su detención. Dijo que le está yendo mal: le quitaron su rancho, secuestraron a su papá y ahora está preso, próximo a enfrentar a la justicia, además de la afectación a su familia.

La pesadilla comenzó el pasado miércoles 7 de noviembre, cuando Juan Bautista González, padre de Ángel, que también es taxista en el sur de Quintana Roo, fue secuestrado cuando cubría con uno de sus vehículos la ruta Caobas-Chetumal.

Aproximadamente a las 10 de la mañana, dos sujetos armados lo secuestraron y pidieron un rescate de dos millones de pesos.

Luego de presentar una denuncia ante las autoridades de Quintana Roo, Ángel y su familia (su esposa Nidia Pérez y dos hijos adolescentes) decidieron que lo mejor era salir del vecino estado y para ello se trasladaron en una camioneta hasta el sur de Yucatán, la cual por temor a que los siguieran abandonaron en Ticul.

De ahí viajaron en transporte público hasta Mérida y desde Plaza El Patio (antes Sendero) pidieron auxilio al 9-1-1.

Por cuestiones de seguridad, les enviaron dos vehículos policiacos, uno que abordaron
González Kob y su esposa y otro en el que iban sus hijos adolescentes.

Todo transcurría de manera normal hasta que los vehículos enfilaron hacia el complejo de seguridad del Periférico poniente.

A poca distancia de la Fiscalía, el individuo le dijo a su esposa: “Pásame mis pastillas”, señal de que le diera una pistola con la que les disparó a la cara a los policías, uno de los cuales, como se sabe, murió a consecuencia de los impactos de bala.

Tras el ataque, el vehículo policiaco quedó sin control y se estampó contra un poste. Rápidamente entraron en acción los oficiales que iban en el otro vehículo para someter al sujeto, que quedó a disposición de las autoridades y este jueves será turnado ante un juez.

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