Kukulcán lunar descenderá este domingo 28, en Chichén Itzá

Publicado marzo 25, 2021, 7:25 am
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En diversas ciudades precolombinas de Yucatán se observarán fenómenos arqueoastronómicos relacionados con la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, los cuales se registrarán el próximo domingo 28 y lunes 29, informó el astrónomo yucateco Eddie Ariel Salazar Gamboa.

Abundó que simultáneamente, el satélite natural de la Tierra marcará la Semana Santa y demás festividades movibles del cristianismo, las cuales hoy nos rigen.

Destacó la importancia del acontecimiento, dado que representa un alto grado conocimiento de los sacerdotes-astrónomos mayas, y desafortunadamente no se tendrá acceso para su observación, ya que ocurrirán en la noche del domingo 28 y en la madrugada lunes 29.

El codescubridor del equinoccio lunar explicó que este suceso será visible en Dzibilchaltún, Oxkintok y Chichén Itzá, principalmente, desde que Selene aparece por el horizonte hasta que se oculta.

Detalló que la Luna estará su fase de llena el próximo domingo 28, a las 12:49 horas, pero aparecerá por el horizonte a las 18:23 horas.

Poco después de las seis y media de la tarde se empezará a observar justo en las puertas principales del Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún, y de manera simultánea, en el Arco Falso del Grupo Ah Canul de Oxkintok.

A partir de las tres de la madrugada del lunes 29 será el descenso, permanencia y ascenso del Kukulcán luna sobre la alfarda noroeste de El Castillo de Chichén Itzá, y el astro desaparecerá a las 5:59 horas.

El académico del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM) aclaró que este acontecimiento, el cual también denominó como “la serpiente de la crucifixión”, sólo se registra con la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, la cual establece la Semana Santa y todas las fiestas movibles del cristianismo.

En esta ocasión, Selene estuvo en su fase de llena a las 12:49 horas, y coincidió con el Domingo de Resurrección.

Mencionó que este fenómeno arqueoastronómico fue descubierto en 1993, junto con el arqueólogo Víctor Segovia Pinto (+), y fue al año siguiente cuando se comprobó su existencia.

Por vez primera, se observó en 1994, ante un reducido grupo de arqueólogos, astrónomos y periodistas, donde se observó la conformación de seis triángulos de luz, que conformaron el cuerpo de la “serpiente emplumada”.

El profesor emérito de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) aseveró que de 1994 a la fecha, sólo lo ha observado en 10 ocasiones, debido al desinterés de diversas dependencias, tal el caso de la Secretaría de Turismo, estatal y federal, así como del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), así como del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) – Yucatán.

El 5 de abril de 2004, nuevamente se presentó el fenómeno arqueoastronómico lunar, tras anunciar los detalles astronómicos. Personal de la Secretaría de Turismo, encabezado por su titular, Carolina Cárdenas Sosa, lo presenciaron.

Mencionó que en 2008 fue la vez más reciente que observó el descenso de Kukulcán lunar, incluso, recordó que en 2006, el aquel entonces secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo Torres, se mostró sorprendido del fenómeno arqueoastronómico y lamentó la poca difusión del mismo.

Salazar Gamboa refutó la versión de que sea obra de la casualidad, ya que “he calculado el fenómeno de 1990 a 2020, y los 30 años me han demostrado que la Luna está en la misma posición como para que se proyecte el descenso del Kukulcán Lunar”.

Expresó que “el fenómeno se da durante la primera Luna llena después del Equinoccio de Primavera, también conocida como la “Luna de la Crucifixión” porque es la que rige el Viernes Santo y por ende el Domingo de Pascua, de acuerdo con la tradición judaica”.

“Se trata de la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, la cual, también marca la Semana Santa, con el 14 nisan”, acotó el premio “Jaguar del Turismo 2020” de la Asociación Mexicana de la Industria Turística (AMIT) Yucatán.

Aseveró que “culturas distantes en diferentes épocas se basaron en nuestro satélite natural, sólo que en la judaica aún rige en la mayoría del mundo”.

El coordinador del Grupo de Astronomía “Hipatia de Alejandría” del ITM añadió que “la pirámide es totalmente simétrica, ya que el Sol como la Luna marcan los cuatros cambio de estación que se registran”.

Tanto los sacerdotes – astrónomos mayas como los babilónicos crearon calendarios lunares perfectos, lo que les permitió conocer con mayor precisión el período del año al mismo tiempo, para tener mayor control sobre la gente.

Para la religión judeo – cristiana, en el Viernes Santo, la Luna debe de estar en su fase de llena, tal como lo establece La Biblia. En el caso del Nuevo Testamento, es en esta fecha cuando “la Luna se tornó roja ante la muerte de un inocente”, lo representa un eclipse lunar.

Tanto los mayas como los babilónicos, culturas separadas por el tiempo y la distancia, “es un cuerpo astronómico interesante y notable”, dada sus características, entre la que destaca lo errático que es.

Comentó el paralelismo religioso existente entre los mayas y los hebreos en basar el estudio del tiempo con respecto a las lunaciones, y en el caso de ésta última, está la determinación de la Semana Santa, por ende, el Carnaval y la cuaresma.

Estas festividades acontecen con la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, que de acuerdo con La Biblia son muchos los acontecimientos generados en esta fecha móvil.