Investigadores debaten si el descenso de Kukulcán es un mito popularizado

Tres teorías plantean que en realidad no estaría relacionado directamente con el equinoccio que se registra dos veces al año, en primavera y otoño.

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En momentos en que las zonas arqueológicas de Yucatán se llenan de turistas para presencias los espectáculos de luz y sombra relacionados con el equinoccio de primavera, investigadores debaten si el llamado descenso de Kukulcán y el equinoccio es solo un mito o en realidad se trata de una interpretación errónea pero con algo de validez.

En un escrito que se difunde en la cuenta de Facebook “Divulgación antropológica de Yucatán”, se plantean tres interpretaciones distintas sobre este fenómeno, que cada vez maravilla a más personas atraídas por la difusión masiva.

El análisis se refiere exclusivamente al fenómeno que se registra en Chichén Itzá, en el Castillo, donde dos veces por año (en los equinoccios de primavera y otoño) se produce este espectáculo de luz y sombra, aunque una de las corrientes señala que no solo se produce en marzo o septiembre, sino que es a lo largo de varias semanas.

A continuación ofrecemos el escrito íntegro (que incluye también ligas y fuentes de las investigaciones):

¿Un mito popularizado o una interpretación errónea pero con algo de validez?

En un breve recuento histórico, la idea del equinoccio no surgió durante la restauración de la estructura de El Castillo (que fué en los años 20’s a los 30’s del siglo pasado) sino con la idea del francés Jean Jacques Rivard y Luis Arochi a finales de la década de los 60’s. Pero antes de la misma, existió una foto realizada en 1932 donde se vé la serpiente proyectada sobre la alfarda norte, cuya autora fue Laura Gilpin pero no menciona el mes y día que tomó la foto (incluida en ésta publicación).

Dicha interpretación no tardó en popularizarse y conllevó al arribo masivo de visitantes en dichos días, especialmente en marzo, con lo que año con año, fué aumentando paulatinamente (hasta llegado el punto que desde hace una década rebasó su capacidad de carga). El paradigma arqueoastronómico en Mesoamérica, había sido únicamente de eventos en las fechas del equinoccio y los solsticios.

Con los avances en la arqueoastronomía, este panorama ha ido cambiando, relacionando y apareciendo más fechas que apuntan a eventos relacionados con las cuentas calendáricas y agrícolas que con los días del equinoccio, siendo que hasta las fuentes escritas desde tiempos prehispánicos no suele ser común que las fechas más importantes se relacionen con el equinoccio.

Ante este panorama, desde el 2011 han aparecido tres posturas de investigadores en las que, por un lado y cuyo principal representante es Iván Sprajc y Pedro Sánchez Nava sostienen que es un mito y de ninguna manera existió, sino que se trató de un error en la reconstrucción de la estructura y sólo ha sido una mentira tan extendida que se da por verdad sin que pueda ser validada (aquí está la fuente):
https://www.academia.edu/…/%C5%A0prajc_Ivan_and_Pedro_Franc…

La segunda postura, se orienta más hacia un cambio, en la que se propone que más que un día, lo que se señala es un “equinoccio calculado” que no se corresponde con la fecha astronómica sino que se determinó a partir del cálculo de la mitad del tiempo entre un solsticio y el otro, pero lo más importante de la estructura es su implicación calendárica. Esta idea es sostenida por Jesús Galindo, Arturo Montero y David Wood.
https://www.academia.edu/…/El_Castillo_en_Chich%C3%A9n_Itz%…

Y la tercera y más reciente postura, retoma la idea de que el equinoccio es un mito como tal y también adjunta la idea de su importancia calendárica, agregando que en realidad se trata de un ciclo de iluminación que se inicia desde medidados de febrero y alcanza su máximo punto entre el 9 de abril al 24 de mayo, donde permanerá iluminada la alfarda norte hasta el 19 de julio para reiniciar a la inversa el ciclo, correspondiendose con las fechas del ciclo agrícula de Tumba, Roza y Quema de las planicies del norte de la península y está determinado por otros ciclos calendáricos y la observación de venus en los días que se forman 9 triángulos de luz (incluyendo la cabeza de la serpiente). Esta idea es propuesta por Orlando Casares
https://www.academia.edu/…/Los_estudios_arqueoastron%C3%B3m…

Aquí la historia y los argumentos, junto con las respectivas publicaciones. ¿Y ustedes, quiénes creen que están en la postura correcta? ¿Es una mentira, es válido o en realidad se trata de otro tipo de evento astronómico?

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