Historias de ‘surrealismo mágico’ en el transporte urbano de Mérida

Publicado febrero 26, 2018, 7:26 am
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A diario miles de usuarios utilizan el transporte urbano, servicio que a decir de expertos, incluso internacionales, necesita una reingeniería para que sea eficiente para los usuarios y rentable para los concesionarios.

Sin embargo, hasta ahora tanto las autoridades como los empresarios se han negado a modificar el estado de cosas del transporte en Mérida, salvo algunos cambios cosméticos que a final de cuentas se han perdido en medio de la vorágine de ese monstruo de mil cabezas.

El tema ha vuelto a la mesa de discusión luego de que hace unas semanas los concesionarios acudieran ante las autoridades a plantear un aumento sustancial, ante el aumento de insumos, principalmente el combustible.

Los empresarios solicitaron un ajuste de tarifas al servicio, que actualmente está en 3 pesos la llamada tarifa social (que aplica a niños, estudiantes y personas de la tercera edad), y de 8 pesos la tarifa para adultos. Quieren que la tarifa social llegue a 6 pesos y la de adulto en 13 pesos.

A continuación, ofrecemos algunas historias que a diario viven los usuarios de este servicio.

Se subió al camión. Apenas pisó el segundo escalón, el camionero no sólo arrancó, sino que dobló. Su cuerpo se movió de un lado a otro, hasta que logró recobrar el equilibrio y subió. Estaba embarazada de cinco meses. Nadie salió lastimado.

Una pasajera comía un elote. Con toda la parsimonia del mundo quitó la hoja y la tiró al piso. Desde el espejo el camionero la vio y le dijo que “Por favor” lo tire en el basurero (hay dos, uno adelante y otro atrás de la unidad). La señora del elote le contestó que no, que ella pagaba su pasaje y que podía tirar la basura donde quisiera.

Desde la puerta de atrás tocó el timbre y, como el camionero no detuvo la unidad, gritó fuerte “¡Baja!” una, dos y hasta tres veces. El conductor lo miró por el espejo con cara de pocos amigos, frenó la unidad y, cuando estaba a punto de descender, le cerró la puerta. Todavía le duele el brazo.

El camionero hace esta semana una ruta complicada donde, los fines de semana por la noche suben siempre pasajeros borrachos que se ponen groseros, no quieren pagar y ensucian la unidad. Este conductor la pasa muy mal cuando le toca trabajar en este horario y rumbo.

Subió con sus dos niños a la unidad que iba al oriente de la ciudad. Sentó a sus hijos uno al lado del otro y contra la ventanilla y ella del lado del pasillo. En pleno viaje, el camión se topó sorpresivamente con un retén y el asiento se despegó del suelo, literal. Casi vuelan por los aires. Nadie salió herido.

Como estas hay miles de historias de camioneros y conductores quienes no siempre viajan como quisieran, muchas veces en camiones deteriorados.

Yucatán Ahora salió a la calle a preguntarle a la gente qué opina sobre el sobre el aumento, y por unanimidad han contestado que no están de acuerdo.

Las razones generales que dieron son que los camiones están en mal estado, las rutas no cumplen los horarios y que los sueldos no aumentan como para afrontar este gasto. La mayoría los usuarios del transporte público no cuenta con auto y a veces deben pagar hasta cuatro boletos para ir de sus casas a sus trabajos.

Muchos coinciden también en que, por el momento, no habrá aumento con las elecciones todavía por venir. Una señora que esperaba un camión a Kanasín manifestó: “Primero piden el voto, después aumentan todo, hasta los camiones”.

Por su parte, los camioneros consultados tampoco creen que el aumento se dé en estos meses. Un conductor de Rápidos de Mérida explicó: “A nosotros no nos dijeron nada. Esto va para largo, seis meses como mínimo. Para después de las elecciones, seguro”.

Para muchos pasajeros toda vez que esperan el último viaje de los camiones puede ser un juego de ruleta rusa saber si pasará o no, sobre todo en la época de lluvias, obligando a los usuarios a usar taxis caros e, incluso, esperar hasta las cinco de la mañana.

Las rutas que más incumplen, según los usuarios, son las de Minis 2000 del empresario Rafael Canto Rosado, que cubren la zona Norte y Oriente de la capital yucateca, ante la falta de inspectores que verifiquen que lleguen los autobuses y que salgan a su hora.

Asimismo los pasajeros se quejan de que los camiones de Minis 2000 causan cada numerosos accidente, ya que sus choferes juegan “carreritas” y andan “peleando” a los pasajeros entre ellos o con las combis. Por si fuera poco, cubren turnos “matados” que propician que los choferes estén cansados y malhumorados.

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