Hacen visible grave daño ambiental atribuido a sascaberas

Publicado abril 19, 2019, 9:07 am
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Pese la vulnerabilidad del medio ambiente de Yucatán, en las dependencias federales encargadas de su protección prevalece la falta de voluntad política para frenar la proliferación de bancos de piedra, afirmó el ecologista José Román Rosado Rodríguez.

Resaltó la fragilidad de la biodiversidad, la cual corre un mayor riesgo debido al desinterés de las autoridades federales por la masiva explotación del material pétreo para la obtención de material de construcción.

Destacó la importancia de establecer una urgente acción para evitar un mayor daño a la flora y a la fauna de la entidad, así como para impedir el brote de enfermedades ante la contaminación del subsuelo así como del aire, además del daño a las actividades agrícolas y apícolas, etc.

Recordó que en febrero pasado denunció el problema, pero hasta el momento las autoridades federales encargadas de la protección del medio ambiente nada han hecho al respecto.

Mencionó que posteriormente, el presidente de la Sociedad Yucateca de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Syisaac), Abar Wildes Yerbes Maldonado, sustentó la advertencia y también se pronunció por una mayor regulación de las caleras, las cementeras y los bancos de extracción de piedras.

Todas estas empresas provocan daños a la biodiversidad así como las actividades apícolas, hortícolas, principalmente, de ahí la importancia de la evitar que el problema se salga de control.

Asimismo, añadió que en muchas ocasiones, luego de la extracción del material, los bancos pétreos se convierten en basureros, rellenando el lugar con todo tipo de material.

Además del daño al medioambiente, el lugar se convierte en un nido de vectores y plagas, tal el caso de moscas, mosquitos, ratones, etc.

Rosado Rodríguez advirtió que la biodiversidad yucateca es la más afectada ante las diversas actividades antropogénicas que se realizan en el Estado, y entre los más graves está la proliferación de bancos de piedras, que el final, cuando dejan de servir se convierten en focos de contaminación.

Mencionó que los bancos de piedra, popularmente conocidos como sascaberas, proliferan en todo el Estado, pero la problemática es mayor en al menos seis municipios, tal el caso de Homún, Tekax, Tzucacab, Chocholá, Progreso y Kopomá.

Reconoció que la extracción del material pétreo devasta hectáreas de terreno, forma grandes oquedades en el suelo, lo que lacera la flora y la fauna, así como un mayor problema al manto freático, aunado al ruido y al polvo generado durante la labor.

Lo mismo ocurre con el establecimiento de industrias contaminantes en suelos vulnerables como ocurre en Progreso, y lo peor de todo, ubicadas cerca de casas habitación.

Abundó que desde un principio, la extracción pétrea genera un alto índice de contaminación, y el problema se complica aún más cuando se llega al límite del manto freático.

“Cuando se llega al nivel en que aparece el agua del subsuelo, es más rápido que se contamine el manto freático, por lo que es importante que la empresa realice acciones para evitar un daño irremediable”, acotó.

Ante el grave problema que se genera con la explotación de los bancos de rocas, es necesaria la regulación de la actividad y procurar que no se abran más sitios de extracción.

Finalmente, destacó el avance que tiene la formación de un organismo no gubernamental, que encabezará y el cual que se enfocará a proteger el medio ambiente.

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