Espuma de leche y magia para dibujar sobre café

Publicado abril 25, 2018, 9:19 pm
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Cuando Jorge Solís prepara un latte, algo mágico sucede. Su cerebro se conecta de manera especial con sus manos –especialmente la derecha- y ahí arranca el proceso creativo de este barista, ganador nacional 2016 de Arte Latte, quien se especializa en hacer maravillosos diseños con crema de leche en tazas de café y que desde el martes y hasta el jueves puedes ver, disfrutar y hasta aprender sobre su arte en la Expo Coffee & Coffee, en las instalaciones de la Cámara Nacional de Comercio de Mérida.

Es difícil precisar en qué momento comienza la magia, si cuando pone el café en la máquina y suelta el agua para que se prepare, cuando bate la leche para emulsionarla en su punto justo o cuando directamente dibuja con la espuma de la leche sobre el café.

Probablemente la magia ocurra en todo momento. Desde el origen, cuando se prepara un expresso, hasta que el dibujo ya está terminado en la taza. Ayer nos regaló una flor con tallo coronada con dos pétalos, bellísima, que se mantuvo dibujada hasta que casi terminamos la taza de rico café.

Jorge tiene 24 años, es flaquito, usa anteojos y se mueve con parsimonia detrás de la barra, el lugar de un barista. Su oficio consiste en ser un profesional especializado en el café de alta calidad, que trabaja creando nuevas y diferentes preparaciones basadas en él y que también tiene la responsabilidad de la presentación de las bebidas y puede complementar su trabajo con arte del latte, como bien lo hace.

En dos minutos y 11 segundos, Jorge se movió detrás de la barra para comenzar con la preparación de un expresso y terminar con el dibujo de una flor. El momento clave de su arte es cuando, luego de emulsionar la leche, comienza a verterla en la taza con suaves movimientos de muñeca para hacer el diseño. Y la sale maravilloso.

El principio de todo

Todo comenzó cuando este chavo tenía 20 años y trabajaba en un bar en Ecatepec (Estado de México) preparando frappés. “Un día vi cómo mi compañero me ofrecía un café con el dibujo de un apache y me pregunté: ¿Cómo hizo esto? Ahí me entró la curiosidad, así que cada vez que él hacía una bebida, yo me volteaba a ver cómo la preparaba”, cuenta.

Para dibujar sobre el café, Jorge sólo utiliza leche que, luego de emulsionarse y cuando le entra el suficiente oxígeno, se crean microburbujas y esto hace que la leche se “infle”. “Debe ser en una medida justa para que se haga la microburbuja, que hace la crema para que la viertas y hagas el dibujo”, explica detalladamente.

Pero primero lo primero, así que antes de lanzarse al universo del arte latte, Jorge aprendió a hacer un buen expresso. “Después me enseñaron cómo hacer figuras básicas como un corazón, un tulipán o una roseta. Al principio el corazón parecía una cebolla, no tenía el don pero la práctica es la maestra de todo”, recuerda.

A partir de ese momento, el arte latte se volvió una obsesión para Jorge y comenzó a ver cientos de vídeos de baristas de todo el mundo y a practicar muchísimo.

“Competí por primera vez en 2016 y quedé en 10° lugar. Lo que estuvo padre es que me llevé mucha experiencia, esa fue mi ganancia. En el ambiente hay mucho compañerismo y los que tenían más experiencia ayudaban a los nuevos”, explica.

Para 2017 Jorge ya había practicado lo suficiente como para volver a participar y, en este caso, quedarse con el premio nacional. Para él no hay figuras difíciles, es la creatividad para innovar y proponer algo distinto lo que marca la diferencia.

Para el barista el máximo exponente del arte latte es el sur coreano Um Paul, ganador mundial 2016. “Lo admiro mucho y he visto su presentación como cien veces. Es increíble su técnica para mover la taza y verter la espuma”, indica.

Hoy día Jorge sigue aprendiendo atrás de otra barra de café, donde prepara expressos, lattes y frappés y sigue haciendo magia, cada vez más innovadora.- CGO.

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