Eran solo cacharros los que se iban a sacar, no basura en general

La gente que sacó esos desechos debería regresar por ellos y llevarlos de nuevo a casa. Para darles una adecuada disposición final deben pedirle a su concesionaria del servicio de recolección de basura que se los lleve, y pagar una cuota extra si el volumen rebasa lo ordinario.

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Foto: Laura Trejo/Facebook

Radar Político/Columna

La sociedad yucateca no se cansa de dar ejemplo de buenas prácticas en un país tan necesitado de ellas. La seguridad está en un nivel envidiable (no haremos comparaciones con otros países para no herir susceptibilidades), la participación en elecciones es de las más altas de México, y en general se vive un ambiente de estabilidad que propicia la llegada de más inversiones cada día.

A ello hay que sumar los numerosos atractivos naturales, culturales, arqueológicos y hasta gastronómicos de Yucatán.

Sin embargo, hay un tema en el que los yucatecos estamos cojeando: la basura, esa falta de cultura para lograr una disposición adecuada de los desechos que generamos en nuestra vida cotidiana.

Un ejemplo de lo mal que estamos en este tema se vio en la reciente campaña de descacharrización, la cual se realiza cada año con el objetivo de eliminar objetos en los cuales se podría acumular agua y convertirse en criadero de mosquitos.

Resulta que, como sucede cada año, en las esquinas se acumularon no solo cacharros, sino basura que la gente sacó de sus domicilios, incluso de sus negocios.

Como resultado, en las esquinas vemos apilados, no solo llantas viejas, cubetas, latas y otros recipientes que son los que propiamiente deberían sacarse, sino que abundan también colchones viejos, ramas secas, pedazos de defensas vehiculares, carcasas de televisiones viejas, muebles viejos, etcétera.

La acumulación de esta basura dificulta el cumplimiento de los objetivos de la campaña de descacharrización, pues para deshacerse de ellos se establecen convenios con los administradores del relleno sanitario para que reciban exclusivamente ese tipo de desechos.

Sin embargo, al dejarse en las esquinas basura que deben llevarse los recolectores, y por la cual el ciudadano debe pagar una cuota extra dado su volumen, resulta complicado, costoso y tardado que pueda ser aceptada en el relleno si no proviene de las empresas concesionarias de la recolección de basura en la ciudad.

¿Sería demasiada molestia pedirle a esa gente que regrese a buscar su basura y pague por ella lo que corresponde para que se la lleve Pamplona, Servilimpia, Sana o alguna otra concesionaria del servicio de recolección de basura?

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