El cáncer le arrancó una parte de su cuerpo, pero también aprendió a perdonar

Publicado octubre 08, 2018, 3:43 pm
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En diciembre de 2009, a María Patricia Cabrera se le dio vuelta la vida. Y lo primero que se le vino a la cabeza fue Toño, su hijo adolescente. ¿Cómo le explicaba que le acababan de diagnosticar cáncer de mama y que la tendrían que operar en una semana? A sus 47 años, Patricia pensó que su mundo se derrumbaba.

Hoy, casi nueve años después, una mastectomía radical de su mama izquierda, quimioterapia, radioterapia, entrega a Dios y mucho amor y apoyo familiar, puede dar fe de que esta noticia transformadora que recibió en diciembre de 2009 no sólo le cambió la vida, sino que la hizo crear conciencia de la importancia primordial de detectar el cáncer de mama en tiempo y forma para salvarse, poder contar esta historia y, sobre todo, ayudar a otras personas a prevenir y cuidarse.

María Patricia fundó “Contacto, Lucha para la Defensa y Salud de las Mamas”, que funciona hace cuatro años en Yucatán como asociación pero desde más tiempo atrás ya se encarga de crear conciencia en la sociedad sobre el cáncer de mama, que si se detecta a tiempo, puede salvar vidas.

El 19 de octubre se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Mama y Patricia y sus compañeras están de acá para allá, llenas de actividades. Justamente, la fundadora reflexiona sobre la importancia de poner el dedo en el renglón en esta enfermedad no sólo en este mes, sino todos los días del año.

“Me descuidé”

Patricia platicó con Yucatán Ahora para contar su experiencia y que más mujeres y también hombres (el cáncer de mama no distingue género) se informen sobre esta enfermedad y se hagan los controles en tiempo y forma a fin de prevenirla.

“Empecé a notar signos raros en mis mamas, una estaba diferente a la otra y sentía un abultamiento. Confieso que fui una mujer que no le dio importancia a su salud mamaria hasta que me ocurrió esto y lo comento porque a esta enfermedad no le importa condición social, económica ni nada. Yo soy una profesionista cuya vida giraba en torno a mi trabajo y me descuidé”, asume.

Cuando le dieron los resultados de la mamografía, Patricia sabía que no eran nada buenos. “El tumor era bastante grande y dio positivo en cáncer de mama segunda etapa B (hay cuatro etapas). Inmediatamente me prepararon para una cirugía y una semana después entré al quirófano”, recuerda.

Las preguntas eran inevitables y se agolpaban todas juntas en la cabeza: ¿Qué va a pasar ahora con mi vida, mi trabajo, mi hijo? ¿Cómo lo voy a resolver? ¿Cómo les voy a contar a todos? “Tantas cosas pasan por tu mente y cuando lo dices, el entorno cambia totalmente”, asegura.

A patricia le hicieron una mastectomía radical de la mama izquierda y le extirparon 14 ganglios. Un mes y medio después comenzaron seis sesiones de quimioterapia y 28 radioterapias. El oncólogo Edwin Franco González fue un gran pilar para ella y cuenta que le dio mucha paz y seguridad.

Días buenos y días malos

Después de la cirugía, Patricia estuvo cerca de un año en tratamiento, entre quimioterapias y radioterapias.

“Hubo días buenos y días malos y en mi casa no paraba de entrar y salir gente. Los días más difíciles fueron cuando tenía reacción ante la quimioterapia porque se me bajaron mucho las defensas y tuve una reacción de fogajes y ampollas con un dolor muy intenso que no me permitía comer, tragar ni hablar. Hasta me tenía que anestesiar la boca para alimentarme. En esos días recuerdo mucho a Ileana, la persona que ayuda en casa, ella me licuaba la comida, me la daba en la boca y me chiqueaba todo el tiempo”, cuenta.

Y a pesar de ser sólo un adolescente, su hijo Toño se convirtió en un gran pilar para ella.
“Cuando le conté que tenía cáncer de mama, mi hijo se desvaneció. Él iba a la prepa cuando pasó todo y fue maravilloso cómo se portó y se puso a la altura de las circunstancias. Tenía que chutarse todas las noches con mis dolores y quejidos y siempre me cuidó y apapachó, fue muy solidario conmigo”, recuerda, llena de cariño y con la voz quebrada.

Aferrarse a Dios y saber perdonar

Porque desde el día que dicen que tienes cáncer, todo cambia totalmente y Patricia asegura que en estas circunstancias es cuando te das cuenta de quiénes son los verdaderos familiares y amigos. “Me aferré desde un primer momento a Dios y le pedí que me ayudara, que no me soltara y sigo agradecida porque me acompaña todos los días. Y no sólo eso, también entré en un proceso de limpieza y aprendí a perdonar”, asume.

Una de los momentos más duros que le tocó vivir fue verse en un espejo por primera vez luego de la cirugía. “Me costó durante casi un mes, me bañaba con los ojos cerrados, no podía verme… La cicatrización física fue muy buena pero la otra es la que cuesta, mirarte al espejo, acomodarte la ropa. Desde la mastectomía uso una prótesis externa y poco a poco fui asumiéndome porque todo siempre pasa…”, afirma.

Los tacones, las pulseras, los collares y el glamour en general siempre estuvieron a la orden del día con Patricia y en esta nueva condición de vida que le tocó vivir no sería la excepción a la regla. “Nunca dejé de trabajar, siempre me arreglé y nunca permití abandonarme”, dice, segura.

El año pasado le dieron el alta y ahora se hace controles una vez al año. Por eso, feliz de poder contar esta historia, ayuda además a personas a través de la asociación, que ahora se prepara varias actividades.

Actividades de la asociación

“Contacto trabaja muy fuerte en tres objetivos: informar y educar, gestionar apoyos y acompañamiento. Trabajamos todo el año en la detección oportuna del cáncer de mamas con talleres, cursos y actividades vivenciales. El viernes próximo estaremos en el Hospital Regional de Alta Especialidad, de 10 am a 12 pm, en una mesa panel “Actualidades sobre el cáncer de mama”, en la que participarán médicos especialistas. La entrada es libre y gratuita y se regalarán a los asistentes cupones de descuento para hacerse mamografías”, detalla.
Cabe destacar que una mamografía en el sector privado tiene un precio de mil 200 pesos y con este descuento costaría 100 pesos.

El 26 de octubre próximo, en el Centro de Especialidades Médicas (CEM), se ofrecerá una plática exclusiva para hombres sobre el cáncer de mama. “Ellos también pueden padecer esta enfermedad y además viven rodeados de mujeres. La idea es concientizarlos porque este mal no distingue género”, remarca.

Patricia también hace hincapié en que en México el cáncer de mama desbancó al cáncer cervicouterino y si no es tratado a tiempo es muy poco lo que se puede hacer para salvar una vida.

“Las mujeres tenemos en nuestras manos salvar nuestras mamas y debemos tener la voluntad de hacerlo, de actuar en el cuidado de nuestra salud a fin de llegar a tiempo. Cuidar de tus pechos es tu derecho”, concluye.

Más información sobre la asociación “Contacto, Lucha para la Defensa y Salud de las Mamas” a los teléfonos 9992 5739526 y 9992 557496.

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