Don Juan Cástulo, 101 años de vida orgánica y fortaleza de espíritu

Publicado enero 13, 2020, 2:12 pm
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MÉRIDA, 13 de enero de 2020.- Huérfano de madre, abandonado por su padre, crecer en un ambiente de pobreza extrema, sin oportunidades laborales, podría pensarse que don Juan Cástulo Tuyub Chab no tendría muchos motivos para vivir, pero hoy en día es uno de los centenarios (personas que llegan a los 100 años o más) en Yucatán.

Nacido el 30 de noviembre de 1918, en este 2020 se dispone a cumplir 102 años de vida.

Por ahora disfruta sus 101 años acompañado de su extensa familia: integrada por seis hijos, 30 nietos, 25 bisnietos y 12 tataranietos.

Está casado con la señora María Estebana Chi Aké, también de edad avanzada, pues tiene 91 años. La pareja tuvo nueve hijos, pero dos fallecieron cuando eran bebés y uno murió a temprana edad.

Ya tienen casi 80 años de vivir juntos y el amor aún sigue intacto entre ellos, pese a que tuvieron que pasar momentos muy duros.

Nacido en Chapab de las Flores (sureño municipio a 63 kilómetros de Mérida), don Juan Cástulo creció con sus abuelos en casa de un tío. Por las carencias no tuvo oportunidad de ir a la escuela mucho tiempo, solo recibió instrucción básica.

Desde muy joven se dedicó a las labores del campo y realizó diversas actividades para ganarse el sustento: fue leñador, carbonero, chapeador, cordelero, albañil y hasta chiclero en la selva de Champotón.

En la aventura de vivir en el campamento chiclero estuvo acompañado por su fiel esposa, pero no les gustó el ambiente y regresaron a Chapab de las flores, donde nacieron la mayoría de sus hijos.

Luego la familia emigró a Mérida y estuvieron viviendo muchos años en la colonia Santa Rosa hasta que finalmente se establecieron en la colonia Cecilio Chi de Kanasín, donde ahora viven don Juan Cástulo y doña María Estebana.

Pese a sus 101 años, don Juan es muy activo, chapea y mantiene limpio su patio, sale a caminar, incluso va a comprar refrescos y tortillas. A veces lo han sorprendido en la albarrada tratando de podar algún árbol.

Asegura que no le gusta estar acostado todo el tiempo, pues se siente inútil si no hace alguna actividad. “El día que yo me quede acostado me muero”, dice.

Aunque llevó una vida sin excesos, le gustaba ir a bailar y divertirse en las vaquerías y fiestas de pueblo.

Con excepción del oído, tiene prácticamente intactos su sentidos.

Sin saberlo, don Juan Cástulo es de esos yucatecos longevos por genética, pero también porque llevaron una vida que hoy podríamos llamar “orgánica”, con una alimentación natural (no había dinero para alimentos procesados), con mucha actividad física (los automóviles eran solo para los millonarios y el transporte público era escaso) y una fortaleza de acero para soportar las adversidades.

Aunque hace mes y medio que cumplió años en Yucatán Ahora le extendemos una cordial felicitación, y esperamos cubrir la nota de su cumpleaños 102, el 30 de noviembre de este 2020.