Criminal desidia: se llevan cámara hiperbárica por falta de uso

Publicado agosto 22, 2017, 8:45 pm
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En medio de numerosas muertes por descompresiones de buzos que ocurren cada año en Yucatán, el gobierno de Yucatán donó a su similar de Veracruz la cámara hiperbárica del hospital O’Horán, la cual tiene capacidad para atender hasta 20 descompresioados al mismo tiempo, pero nunca entró en operación por desidia de la actual administración.

Esto significa que la millonaria inversión que se ejerció para el traslado y acondicionamiento del equipo (que mide 17 metros y es considerada la más grande del continente) se irá a la basura.

Gestionada por la administración anterior, la cámara hiperbárica nunca entró en funciones porque el actual gobierno no ha tenido el interés, pues no se le destinó presupuesto para terminar de acondicionarla y para sus gastos de operación.

Las dimensiones del equipo motivaron que para su traslado al O’Horán fuera necesario adecuar calles, podar árboles y cortar camellones. Incluso, por su tamaño (no cabe en ninguna puerta) primero se instaló el equipo y luego se construyó (encima) el edificio que la alberga actualmente.

Como informamos en su oportunidad, en enero de 2009, la administración anterior recibió poco más de 11 millones de pesos, como una donación del grupo financiero Banorte para la adquisición de la cámara hiperbárica. Posteriormente, el 30 de diciembre de 2011, se anunció que se destinó un monto por 70 millones de pesos en la adquisición de muebles, equipo médico y quirúrgico, así como material de apoyo, entre otros objetos que requería para su funcionamiento.

Sin embargo, nunca operó y la excusa que se ofreció fue la falta de liberación de recursos por parte del gobierno federal.

El equipo tiene capacidad para atender a 20 personas al mismo tiempo, a diferencia de la cámara monofocal, que solo puede hacerlo con una.

El equipo mejoraría de manera sustantiva la salud de pacientes con problemas circulatorios, diabéticos, artríticos o personas con problemas vinculados a infartos cerebrales, así como a los buzos y pepineros con problemas de descompresión.

Con la cámara hiperbárica se evitaría la amputación de órganos, principalmente de pacientes diabéticos, lo que también redundaría en evitar afectaciones a la autoestima del enfermo, en costos por servicio de hospitalización, curación e intervenciones quirúrgicas.

El equipo, cuyas piezas se adquirieron en diversas naciones de Europa para ensamblarse en Mérida, mide unos 17 metros de largo por 10 de ancho y cuenta con sillones tipo “reposet”, donde se les da el tratamiento al mismo tiempo, pero de acuerdo a sus necesidades.

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