Covid-19 opaca la Luna de Crucifixión y el equinoccio lunar en Chichén Itzá

Publicado abril 03, 2020, 5:51 am
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MÉRIDA, 2 de abril de 2020.- El próximo martes 7 ocurrirá la Luna de la Crucifixión, la cual determinará el inicio de la Semana Santa, y por ende, la pasión de Cristo, informó el astrónomo yucateco Eddie Ariel Salazar Gamboa.

Al mismo tiempo, ocurrirá el fenómeno arqueoastronómico del descenso de la serpiente lunar sobre la alfarda noroeste de el Castillo de Chichén Itzá, la cual ocurre con la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

“Desafortunadamente, ninguno de los dos eventos se podrá apreciar, debido a la contingencia que prevalece ante el impacto del coronavirus Covid-19”, acotó.

Comentó que el próximo martes 7, la Luna estará en su fase de llena a las 19:35 horas, y estará en oposición al Sol, es decir, ese mismo día, cuando la estrella salga el satélite se ocultará, es decir, a las 6:47 horas.

Indicó que es el tercer fenómeno lunar, de los cuatro previstos para este año, pues el pasado 9 de febrero ocurrió la “Luna de Nieve”, posteriormente, el 9 de marzo fue la superluna, y en octubre será la Luna azul, pues habrán dos plenilunios en ese mes, específicamente el 1 y 31.

El académico del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM), resaltó el simbolismo de la Luna en esta fecha, pues el plenilunio se registrará dos días después del Domingo de Ramos y cifra similar antes de la Crucifixión de Jesús Cristo.

“La Luna de la Crucifixión es la pieza clave del cristianismo, la cual es la primera Luna llena después del equinoccio de primavera”, acotó.

En este año, el Domingo de Pascua será el 12 de abril, celebración litúrgica que se basa en el cálculo de la primera Luna llena después del equinoccio de primavera.

Señaló que entre el Martes de Carnaval, que ocurrió el pasado 25 de febrero, al Domingo de Ramos, que será el próximo 5 de abril, hay 40 días de diferencia, de ahí el nombre de Cuaresma.

De tal manera, el Viernes Santo será el 10 de abril, fecha de la crucifixión de Jesús datada en el 14 Nissan de la cronología judaica.

“La primera Luna llena después del equinoccio de primavera determina las fechas de las fiestas movibles, como es el Carnaval así como la Semana Santa”, subrayó.

Recordó que para los hebreos, la crucifixión de Cristo ocurrió cuando había Luna Llena, pues de acuerdo con La Biblia, “la Luna quedó enrojecida por la muerte de un inocente”, es decir, hubo un eclipse lunar, fenómeno que se da cuando hay plenilunio.

Salazar Gamboa explicó que el próximo martes 7, también ocurrirá el descenso del Kukulcán Lunar, fenómeno arqueoastronómico que consideró como “fino” debido a que con la débil luz satelital también se forma el cuerpo serpentino del héroe deificado maya.

El emérito de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) comentó que el descenso del Kukulcán lunar ocurre con la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, en este año fue con el cuarto plenilunio de 2020.

Indicó que el fenómeno arqueoastronómico se registra entre las tres y cinco de la madrugada, el cual “es un acontecimiento único, sobre todo fino, ya que el cuerpo serpentino aparece con la luz de la Luna filtrada a través de las nueve alfardas del edificio precolombino”.

El codescubridor de éste acontecimiento indicó que éste fue corroborado el 5 de abril de 1993, en compañía del arqueólogo Víctor Segovia Pinto (+), especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Yucatán.

“El Castillo de Chichén Itzá sirvió como un observatorio solar y lunar”, pues en el caso del Sol, se determina los equinoccios (de primavera y otoño) así como los solsticios (de verano e invierno), e incluso, el Sol en el Cenit, abundó.

Al parecer, se trató de un acontecimiento elitista, dirigido a sacerdotes-astrónomos y otros nobles, mientras que el Kukulcán solar fue para el pueblo, por ser más “tosco”.

Como todo lo femenino, es más delicado. La Luna es 400 menos brillante que el Sol, y durante el plenilunio tiene una magnitud estelar de a -12,5, lo que permite que dicho suceso se plasme en el edificio precolombino.

Consideró de mayor impacto este acontecimiento por su exactitud que se conjuga con la simetría del edificio, además que sólo se puede observar una sola noche.

Remarcó que el Sol se mueve menos de un grado de arco por día, por lo que el fenómeno se puede observar durante una semana, mientras que la Luna se desplaza 12.2 grados, es decir, sólo un día se le puede apreciar.

Finalmente, lamentó la falta de información que demuestre la dualidad de Kukulcán, ya que para los mayas, el Sol es masculino mientras que la Luna, femenino, representando a través de los dioses Kin y Uh, respectivamente.

Todo parece indicar que se trata de un fenómeno arqueoastronómico que se registra dos veces al año, por estar asociado con los equinoccios. En el caso de la primavera, sucede entre marzo y abril, mientras que en otoño, entre septiembre y octubre.