ARIZONA EL LUGAR MÁS CALIENTE DE LA TIERRA

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Prácticamente todo se derrite en Phoenix, Arizona. La intensa ola de calor que atraviesa el lugar es insoportable.

 

Ya se han cancelado incluso, más de 50 vuelos porque el calor es tal que los aviones no pueden despegar, por la densidad del aire.

En redes sociales la gente compartió fotos de objetos derretidos por el calor, el pasado fin de semana e incluso algunos presumieron que cocinaron en la intemperie con tales temperaturas sin nada más que el fuerte sol.

El gobernador de Arizona, Doug Ducey, decretó estado de emergencia por incendios en distintos puntos que ocupan a 800 funcionarios.

La persistencia de olas de calor en un planeta que se está recalentando cada año plantea un futuro que pone los pelos de punta si no se toman medidas y un presente cada vez más inquietante. Esta semana, la Organización Meteorológica Mundial (WMO), un organismo dependiente de la ONU, advirtió de que diferentes países del hemisferio occidental habían experimentado en mayo y junio temperaturas extremas e inusuales olas de calor. Desde Portugal, que ha sufrido incendios letales con las llamas atizadas por el calor, y España, que ha vivido la primavera más caliente desde que hay registros, hasta Pakistán, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos o el suroeste de Estados Unidos,  la mitad del planeta ha sufrido una intensa ola de calor antes de la llegada del verano.

Un dato puede servir para resumir la situación: en la ciudad paquistaní de Turbat el termómetro alcanzó los 53,5 grados el 28 de mayo, la mayor temperatura jamás registrada en un mes de mayo y tal vez la mayor registrada en la historia en Asia (en realidad, del mundo fuera de un desierto, si se excluyen los 56,6 grados alcanzados en el Valle de la Muerte en 1913 y una temperatura similar en el Sáhara). Compite con los 54 grados experimentados en Kuwait en 2016. En California, Nevada y Arizona se batieron ocho records de temperatura que, a su vez, ya se habían batido en 2016. En Phoenix (Arizona),  se alcanzaron el 19 de junio 47,8 grados. De los 11.059 días en los que existen registros, esa temperatura sólo se ha marcado 15 veces.

  “Los veranos son más cálidos cada año, sin embargo el calor extremo sigue siendo raro”, explica Ed Hawkings, investigador en Clima del Departamento de Meteorología de la Universidad de Reading. “Pero esos acontecimientos extremos, que representan un riesgo para la vida humana, se están haciendo cada vez más frecuentes”. Ricardo Francisco García Herrera, experto en variabilidad del sistema climático del Instituto de Geociencias de la Facultad de Ciencias Físicas de la Complutense, explica que en España desde 1980 los veranos son cada año un día más largos. “Eso está haciendo que aumente el promedio de las temperaturas de junio, en un intervalo de 0,5-1,2 grados por década”, señala.

La Organización Meteorológica Mundial publicó en noviembre un análisis del clima global entre 2011 y 2015 —los años más cálidos de los que se tiene constancia, a los que habría que sumar el propio 2016—, en el que hacía una relación de los desastres directamente relacionados con el aumento de las temperaturas, provocado por el cambio climático: sequía en el este y el sur de África entre 2010 y 2015, inundaciones en el sureste asiático en 2011, olas de calor en India y Pakistán o el Huracán Sandy en América en 2012. “Los meteorólogos se toman muy en serio las olas de calor y los problemas de salud que plantean”, explica Clare Nullis, una portavoz de la WMO.

Un estudio de la Universidad de Hawai, publicado esta semana por la revistaNature Climate Change, encontró 783 casos de aumento de la mortalidad relacionados con olas de calor en 164 ciudades de 36 países, entre 1980 y 2014. El trabajo, dirigido por el científico colombiano Camilo Mora, concluía que un 30% de la población mundial se expone por lo menos 20 días al año a temperaturas que pueden resultar potencialmente peligrosas. En 2100, ese porcentaje podría subir al 48% si se toman medidas para frenar el cambio climático y hasta el 74% en caso de que no se reduzcan las emisiones de carbono.

#Información de El País

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