Antorcha, tras la institucionalización del chantaje y la manipulación

Ante la negativa del gobierno federal de seguirle dando recursos, el Movimiento Antorchista busca violentar a los gobiernos locales para presionar y seguir viviendo del erario. Este jueves un diputado mexiquense con opaco manejo de recursos encabezará protesta en Mérida.

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Radar Político/Columna

Ante la negativa del gobierno federal de seguir dando recursos a organizaciones campesinas e intermediarias, el movimiento Antorcha Campesina ha comenzado una serie de manifestaciones, disfrazadas de festejos de aniversario, con el objetivo de presionar a los gobiernos de todos los niveles, especialmente al federal, para que sus líderes puedan seguir viviendo del erario.

Al más puro y viejo estilo, basado en el acarreo, el clientelismo y la amenaza, y ante la reiterada negativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de repartir dinero a grupos y mejor entregarlo directamente a la gente, los líderes antorchistas recurren de nuevo a la presión social y el chantaje, algo que han hecho durante los 45 años y que les redituó cuantiosas ganancias.

La decisión de López Obrador de negarles dinero a las organizaciones es lo que los líderes antorchistas se resisten a aceptar, además de que les ha llamado corruptos y “huachicoleros”. Es por ello que sus manifestaciones se centran en criticar al Presidente.

Surgido como un movimiento que aglutinó a los grupos que no quedaron bajo la manipulación de los sindicatos y de otros organismos de control, los antorchistas recibieron cuotas económicas y políticas a fin de mantener acalladas las necesidades de sectores campesinos, obreros, estudiantes rurales, artesanos y otros trabajadores en similares circunstancias.

Pero ahora, con a llegada de la Cuarta Transformación, las llaves que durante décadas les dejaron caer chorros de dinero se han cerrado, lo que ha hecho que lancen sus armas y su furia en contra de López Obrador y sus programas de becas y apoyos, los cuales el diputado federal por la circunscripción norte del país, y líder de los antorchistas potosinos, Lenin Campos Córdova, no duda en llamar “reparto de tarjetas milagrosas y limosneras”.

El objetivo es convertirse en un partido político por medio del cual reciban financiamiento, el cual sólo puede beneficiar a los líderes, ya que no sería suficiente para ayudar a los sectores que dicen proteger.

Ahora, para presionar a los gobernadores a que se les unan, han utilizado el aniversario 45 de su surgimiento para organizar manifestaciones multitudinarias, no sin la amenaza tácita de convertirse en protestas y plantones contra sus gobiernos en caso de no apoyarlos o ponerles trabas.

En Yucatán está programada una manifestación el jueves 15 de agosto, la cual estaría encabezada por el diputado federal Brasil Alberto Acosta Peña, líder antorchista en el Estado de México, una de las entidades más inseguras y violetas del país.

De Brasil Acosta se dice que cuando fue diputado federal plurinominal, cargo con el que su movimiento lo premio sin haber hecho nada, no presentó ninguna iniciativa de ley, no subió una sola vez a la tribuna, no asistía a las sesiones de la Cámara, pero presume de que gestionó 466 millones de pesos, de los cuales nunca se supo dónde quedaron y aunque se exigió una auditoria a la Comisión de la Función Pública para que expliquen el paradero de esos dineros, nunca se aclaró.

Se dijo que una gran parte fue a parar a la asociación Acolhúa, de la cual es presidente, además según afirmó, aportó seis millones de pesos a la orquesta sinfónica de Texcoco, aunque nunca se becó a los estudiantes. El rector de la Catedral también denunció a esta organización de falsear datos e información y lamentó que las aportaciones no fueron para promover el rescate del arte, sino para promocionar la imagen de Brasil Acosta.

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