Alertan de un aumento en el consumo de ‘cristal’ en Yucatán

Este incremento está relacionado con la facilidad de colocar laboratorios clandestinos para su elaboración y distribución.

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Víctor Román Muñoz, titular del Centro Integración Juvenil (CIJ).

En Yucatán se dispara el consumo de cristal, droga también denominada metanfetamina, debido a la facilidad de colocar laboratorios clandestinos para su elaboración y distribución, afirmó el director del Centro de Integración Juvenil (CIJ) – Yucatán, Víctor Roa Muñoz.

Remarcó que el mayor número de consumidores se detectó en el interior del Estado, específicamente, en Buctzotz, Chemax, Oxkutzcab y Ticul, mientras que en menor medida es en Mérida.

Afirmó que uno de los principales motivos por el cual hay una mayor adicción al cristal en dichos municipios es debido a que existe cerca del lugar algún laboratorio ilegal.

Además de que Yucatán es una zona de tránsito de drogas, lo que facilita la adquisición y distribución del ilegal producto.

Resaltó el acelerado crecimiento del consumo de cristal, pues tan sólo en 2017, del total de personas atendidas, sólo el uno por ciento reconoció que consumió tal droga.

En 2018, de los 600 consumidores atendidos en el CIJ Yucatán, el 10 por ciento confesó que ya probó la droga al menos una vez.

Explicó que la metanfetamina de cristal es una forma de la droga con aspecto de fragmentos de vidrio o piedras blancoazuladas brillantes, la cual se puede usar por inhalación (fumando), por ingestión (píldora), por aspiración e inyectando el polvo previamente disuelto en agua o alcohol.

Advirtió que el estupefaciente aumenta la cantidad de dopamina, sustancia química cerebral, la cual participa en el movimiento corporal, la motivación, el placer y la satisfacción, como el placer causado por comportamientos naturales, como comer y dormir.

La capacidad de la droga de liberar altos niveles de dopamina rápidamente en las áreas de satisfacción del cerebro produce la euforia, también denominado como “rush” o “flash”, que experimentan muchas personas.

El consumo de incluso pequeñas cantidades de metanfetamina puede tener los mismos efectos sobre la salud que los que tienen otros estimulantes, como la cocaína o las anfetaminas.

Las secuelas son el aumento de la vigilia y la actividad física; disminución del apetito; respiración acelerada; ritmo cardíaco rápido o irregular, aumento de la presión arterial e incremento la temperatura corporal.

Roa Muñoz aseveró que afortunadamente, hasta el momento, en el Estado no hay muertes por sobredosis, aunque aumenta el multiconsumo, es decir, la persona utiliza varios tipos de drogas a la vez.

Expresó que el consumo de alguna droga, tanto legal como ilícita, genera numerosos problemas tanto para el individuo como para terceras personas, pues puede provocar la depresión y por ende una mayor tendencia al suicidio.

Asimismo, es generador de violencia y el alto el riesgo de provocar un accidente laboral o bien, un hecho de tránsito, entre otras reacciones y secuelas.

Por lo pronto, en Yucatán se mantiene la edad promedio de inicio del consumo de estupefacientes, que es de 13 a 15 años.

La primera droga que consumen es el tabaco o el alcohol, posteriormente marihuana, cocaína, cristal, etcétera.

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