Yucatán, un estado rico pero con gran cantidad de pobres

En Yucatán, las cosas no pintan diferente, según datos del Coneval, poco más de 900 mil yucatecos sufren “alguna” carencia; al menos 68 de los 106 municipios se encuentran sumidos en la marginación

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Por: Ing. Aleida Ramírez Huerta, líder estatal de Antorcha en Yucatán.

El estudio sobre Riqueza Global 2018, realizado por el banco Credit Suisse, destaca que en México, la onceava economía del mundo, 39 multimillonarios acaparan la riqueza total del país, frente a 96 millones de pobres; afirma que 10 por ciento de los mexicanos más ricos poseen siete de cada 10 pesos de la economía nacional –¡solo el uno por ciento de los mexicanos se reparte el 40 por ciento de las riquezas nacionales!–, mientras que la mitad de la población más pobre sobrevive con apenas siete de cada 100 pesos. Estas cifras superan con mucho los ya de por sí alarmantes indicadores de pobreza que reconoce el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), mismos que señalan que 53.4 millones de mexicanos se encuentran en situación de precariedad y que, de esta cifra, 9.4 millones se encuentran en pobreza extrema. Los expertos señalan también que el índice de Gini coloca a México entre los países más desiguales del planeta (el décimo, dice el Banco Mundial).

Los datos arriba señalados indican que México es un país enfermo; no hay otra forma de catalogar a un país donde prácticamente se produce de todo, y en grandes cantidades, pero que al mismo tiempo orilla a sus mayorías a sufrir y carecer de lo indispensable para vivir como seres humanos. En nuestro país abundan males como la inseguridad,  desempleo, bajos salarios,  falta de vivienda, de educación y de salud; ni qué decir del acceso a la cultura y el deporte, pues para quien carece de lo indispensable, el esparcimiento está prácticamente vedado.

En Yucatán, considerado el estado más seguro del país, las cosas no pintan diferente, según datos del Coneval, poco más de 900 mil yucatecos sufren “alguna” carencia; al menos 68 de los 106 municipios se encuentran sumidos en la marginación debido a la falta de oportunidades laborales y las comunidades en donde más se resiente este fenómeno social son poblaciones con un alto porcentaje de habitantes indígenas: Mayapán, Chikindzonot, Chemax, Tixcacalcupul y Cantamayec; mientras que al menos 63 comunidades tienen un alto grado de marginación (entre estos está Yaxcabá, Chankom y Tahdziú), lo que revela que más de la mitad de los municipios se encuentran en alguna situación vulnerable y de pobreza; por tanto, igual que en el resto del país, en Yucatán sólo dos de cada 10 habitantes forman parte del privilegiado grupo de población que no es pobre ni vulnerable.

¿Cuál es el papel que nos corresponde jugar como factores de cambio? Entender y aceptar que la pobreza y la desigualdad destruyen cotidianamente las posibilidades de desarrollo humano de cientos de miles de yucatecos, cuya única falta es pertenecer a uno de los eslabones de una enorme cadena de pobreza transmitida generacionalmente. Nos obliga, a ciudadanos y a autoridades de todos los niveles, a incidir pronta y eficazmente para cortar de tajo este lastre económico y social. Se necesita impulsar un desarrollo integral que disminuya la brecha entre los que tienen hasta de sobra y aquellos que no tienen qué llevarse a la boca para saciar su hambre; se necesita organizar a la sociedad de otra manera, generar fuentes de empleo, pagar mejores salarios, reorientar el gasto social que administra el gobierno dándole más a quienes más necesitan, y que el pago de impuestos sea acorde a los ingresos de cada individuo. Esto permitiría un desarrollo más  abarcador y resolvería el mal social que las grandes masas empobrecidas han padecido por siglos; solamente así, el desarrollo económico irá aparejado con el desarrollo humano. Los gobiernos deben entender que el desarrollo económico va mucho más allá de la atracción de grandes inversiones y que éstas también deben traducirse en mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos, en particular para aquellos que generan la riqueza con la que la sociedad satisface sus necesidades.

Para ello es urgente que las autoridades en turno vean como auxiliar indispensable la organización de la gente. No basta con que los ciudadanos salgamos a depositar nuestro voto en una urna, ni que el gobierno promueva campañas de austeridad y prometa “desaparecer” la corrupción; es indispensable que la gente se incorpore verdaderamente  al camino del progreso que tanto anhela y necesita. Para quienes hemos encontrado en la organización, educación y en el quehacer de las masas trabajadoras, la respuesta y la solución a los grandes males sociales; se convierte en una responsabilidad realizar con mayor esmero y resultados esta tarea cada vez más urgente. En este tenor, la labor que desarrolla el Movimiento Antorchista debe entenderse como una alternativa seria, honrada y enérgica para lograr las transformaciones necesarias para que los yucatecos puedan acceder a mejores condiciones de vida; eso hacemos con nuestra labor diaria los antorchistas, contribuimos al engrandecimiento de este estado y aportamos nuestro grano de arena para que nuestro país, siga siendo punta de lanza en las economías del mundo. Que nadie se llame sorprendido.

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