Nuestra casa, el primer lugar para enseñar con un buen ejemplo

Desde mi lugar de ciudadana no puedo hacer nada para erradicar la violencia en otros municipios ni en otras casas, pero sí puedo contribuir a criar hijos que no sean violentos y establecer una relación sana con los que me rodean.

510

Viernes Sudaca/Columna
Por: @laflacadelamor

“Procuremos enseñar con el ejemplo”, eso decía un árbol de espejitos de colores con corazones que volaban en el viento de una pared blanca. Era una hermosa instalación realizada a un costado de la Escuela Primaria Álvarez Thomas, donde iban mis hijos en Buenos Aires. Las palabras las había dicho un médico cardiólogo argentino llamado René Favaloro, quien un día, harto de miles de injusticias sociales, se quitó la vida.

Y la frase ayer se me hizo presente, con árbol de espejitos de colores y todo. Un señor de traje, represente legal de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), vino a Yucatán a decir –con otras palabras- que la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres no sería decretada en el estado porque se está trabajando para erradicarla y, en comparación con otros estados, Yucatán no es un sitio tan peligroso para vivir si eres mujer.

Desde 2012 a la fecha, la organización Yucatán Feminicida dice que en el estado hubo 107 muertes violentas de mujeres, 63 feminicidios, existen siete procesos penales y dos sentencias por feminicidio. Pero la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres no tiene espacio aquí.

Y es como que los corazoncitos se fueron volando… Pero en pleno vuelo los atrapé y me los guardé en un bolsillo. Porque si la violencia no es un tema que me atañe directamente, sí lo hace indirectamente, sí me toca, me lacera.

Por eso, como decía Favaloro, nada mejor que enseñar con el ejemplo y empezar desde las cuatro paredes que nos escuchan decir nuestras primeras palabras, donde nos alimentan, nos dan un abrazo, donde impartimos disciplina y enseñamos. Pero siempre desde el buen ejemplo.

Desde mi lugar de ciudadana no puedo hacer nada para erradicar la violencia en otros municipios ni en otras casas, pero sí puedo contribuir a criar hijos que no sean violentos y establecer una relación sana con los que me rodean. Todo arranca desde la casa, el primer hogar. Y si allí nos tocó vivir una realidad horrible en nuestra infancia, hacer un giro de 180 grados para criar a nuestros hijos es lo mejor que podemos darles para que ellos, cuando sean adultos, enseñen también con el ejemplo.

Suena fácil pero no lo es, seguramente. El árbol está, lo tenemos todos adentro. Que florezca con corazones, mucho “love” y nada de violencia para tí y los tuyos. Así se empieza y así se avanza a un futuro mejor.

Comentarios

Comentarios