La SEP en Yucatán cuenta con gran aliada para promover el juego ciencia

La “Casa del Ajedrez” hace alardes de creatividad en el corazón de Mérida para atraer a niños y jóvenes a la práctica de la milenaria disciplina.

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Como en un carrusel en miniatura, corceles blancos, negros, pardos y de múltiples tonalidades dan vueltas en torno a un eje metálico al compás que le imprimen los movimientos de un niño de cinco años, quien los hace girar, pese a los llamados de atención de su joven madre.

Junto a los caballos se desplazan también alfiles, torres, peones, reyes y damas en círculos que tienen como telón de fondo bolsas de tela cuadriculada que sirven como multicolores guardapiezas para trebejos y tableros.

El aparente carrusel es un exhibidor metálico del cual cuelgan llaveros con piezas de ajedrez, una de las numerosas formas de atraer la atención de los pequeños.
La escena tiene lugar en la céntrica Plaza Diamante, también conocida como la “Casa del Ajedrez” (calle 62 63, contra esquina de la Plaza Grande de Mérida), donde a diario se hacen alardes de creatividad para acercar a los niños al fascinante mundo de las 64 casillas.

En “Diagonales”, cuyo lema es “Un mundo de cuadritos”, la Secretaría de Educación Pública (SEP) cuenta con inesperada y formidable aliada para sus planes de incorporar el juego ciencia como materia regular, o por lo menos opcional, en las escuelas de nivel básico.

En ninguna otra urbe, fuera de la Ciudad de México, existe un comercio dedicado exclusivamente a fomentar la milenaria disciplina. La presencia de “Diagonales”, cuya encargada es Rosa María Ballote Alamilla, es un factor crucial, decisivo, en los esfuerzos por masificar en Yucatán ese juego que también es deporte, arte y ciencia.

Son incontables los artículos relacionados con el ajedrez que se ofrecen en el local, arriba del cual está ubicado el club “Bobby Fischer”, enmarcado con cuadros al óleo que representan a las seis piezas del ajedrez tiernamente personificados por la artista plástica yucateca Sara Lourdes López Godoy.

Tazas, almohadillas, lápices, plumas, trofeos, guardapiezas, murales, monederos, bolsos para dama, bolsas para regalo, lapiceras, camisas, playeras y hasta calcetines, todo lo que contenga motivos ajedrecísticos o “alma cuadriculada”, que recuerda un tablero de ajedrez, se expenden en “Diagonales”. Todo en un afán continuo por captar las preferencias de los pequeños por el juego ciencia.

“De lo que se trata es acercarle a la gente los implementos necesarios para practicar el ajedrez, que en el caso de los niños ayuda a mejorar el rendimiento escolar y, en el de los adultos, sobre todo de la tercera edad, a prevenir el mal de Alzheimer”, declara la señora Ballote Alamilla, ama de casa cuyo esposo y sus tres hijas practican la milenaria disciplina.

No cabe duda, la SEP tiene en Yucatán un aliado que puede ayudarlo a concretar un sueño largamente acariciado: masificar el juego ciencia en la entidad.

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